1. NO SABIA LA ENFERMEDAD DE MI MUJER, Y SI LA MIA.


    Fecha: 25/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... - “¡Vosotras perras, ir contando los latigazos que voy dando a esta zorra!” – ordene a las dos que estaban de pie, viendo la disciplina. María y Milagros - “Si Amo. Uno” – dijeron. Juan - “¿Y tú zorra, que tienes que decir?” – pregunte a la Rosa. Rosa - “Gracias, gracias por enseñarme el camino. Gracias por permitirme hacer esto por ti, Amo” - respondió con temblorosa voz. Dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho… los latigazos contados fueron creciendo mientras en la espalda fueron apareciendo las marcas rasgadas y cruzadas, fruto de aquella flagelación. Signo de aquella sumisión absoluta, una sumisión que lejos de ser cruel es una de las mayores manifestaciones de entrega y amor que una sumisa puede ofrecer y que a su vez, un Amo puede recibir. Deje el látigo, lentamente me aproxime a mi sumisa. A simple vista se podían ver sus estremecimientos, sus leves convulsiones, marcadas por el ritmo desenfrenado de su corazón y se podía escuchar su agitada respiración en aquella mazmorra. Me ...
    ... puse detrás suyo, toque su frente con mi mano izquierda, estaba sudando, por la tremenda tensión sufrida. Baje la palma de mi mano por su mejilla, mientras una lágrima escapaba de sus ojos. La aproxime a sus labios y un leve beso que reflejaba todo lo vivido salió de ellos. En esos momentos era más mía que nunca, en aquellos momentos Yo me sentía su Amo más que nunca. Con mi mano derecha fui recorriendo cada una de aquellas marcas, solo rozándolas, extrayendo los sentimientos reflejados en cada una de ellas. Juan - “¡Estoy orgulloso de ti, sumisa. Puedes hablar!” – dije. Rosa - “Amo, te suplico que aceptes los pasos que esta zorra, que no tiene derecho a nada que tu no quieras darle, te ofrece”. “Amo, te suplico que no ceses en tu deseo de convertirme en más perra, más zorra y más esclava para ti”. “Amo, haz de mi lo que tu desees, soy enteramente tuya” – fueron sus emocionadas y temblorosas respuestas, mientras unas pequeñas lágrimas, recorrían sus mejillas. Aquellas palabras realmente me ll 
«12...17181920»