1. Matilda, guerrero del espacio (capitulo 12)


    Fecha: 30/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: calvito, Fuente: CuentoRelatos

    ... que pongas tu sagrado pie en Karahoz y en Hirios.
    
    El sarcófago se cerró y el brazo lo depositó en el interior de la sonda. Cuándo la compuerta se cerró, esta se activó y comenzó su veloz regreso a Hirios 5.
    
    —Puente, ¿Tiempo de llegada a Karahoz? —preguntó Matilda.
    
    —«Treinta y dos horas capitán», —respondió su hermano desde el puente.
    
    —Camaxtli, necesitamos un 120 % de potencia. Es vital.
    
    —Veré lo que puedo hacer, pero el 120 % es imposible, —y salio a toda prisa del hangar.
    
    —Dentro de una hora, reunión de oficiales mayores y comandantes de crucero en la sala de estrategia, —le dijo a Ushlas—. Que mi hermano y Camaxtli asistan también.
    
    Matilda se encerró en su camarote, y desnuda estuvo meditando mientras limpiaba a Eskaldár con el ritual acostumbrado. Solo el poseedor de una espada de poder sabe la importancia de lo que tiene en la mano. Poco se comentó entre los oficiales, a excepción del incomprensible dialogo entre Matilda y la sacerdotisa. Incluso Ushlas, a pregunta de su amiga Súm, reconoció que no tenía ni idea.
    
    Casi cumplida la hora, Ushlas entró en el camarote y vio la imponente figura de Matilda, desnuda y sentada en el suelo. A su lado Eskaldár, con la punta apoyada en el suelo sujeta por su fuerte mano. Se sentó detrás y la rodeo con piernas y brazos mientras la besaba la nuca y los hombros. Bajo la mano cubriendo la vagina de Matilda que suspiro y abrió los ojos.
    
    —Mi amor, quiero que siempre me saques así del trance de meditación, ...
    ... —dijo después de girarse y besarla en la boca.
    
    —Lo haré siempre que tú quieras.
    
    —Sabes que siempre quiero.
    
    Todos estaban ya en la sala de estrategia cuando llegó Matilda.
    
    —Estamos con el reactor principal al 82%, —informó Camaxtli nada más aparecer por la puerta—. No podemos dar más. Además, el Kure tiene problemas con su generador místico: le cuesta trabajo seguirnos.
    
    —Gracias mi amor, —la contestó acariciándola la mejilla—. Es más de lo que esperaba.
    
    —Acortaremos el tiempo de llegada en seis horas mi señora, —dijo a su vez el capitán del Atami.
    
    —Gracias capitán, —le contestó, y mirando al resto de asistentes comenzó a hablar—. Señores, todos los que estáis aquí, más que subordinados, sois mis amigos, sois mi familia, —todos asintieron—. Lo que os voy a contar es el mayor secreto de la historia, no solo del Consejo Federal, también del Imperio. De parte de ese secreto solo esta al tanto mi hermano: cuándo os lo revele lo comprenderéis.
    
    »Sé, que ninguno habéis entendido lo que la sacerdotisa y yo hemos hablado. Ha mencionado al “gran traidor”, y se refería a un miembro del Consejo de los Cinco que abandonó a los suyos: a sus compañeros del Consejo y de Konark, a su familia y a sus amigos. Ese traidor se alió con el Imperio, —guardo unos segundos silencio a causa del murmullo que sus palabras provocaron—, y hoy es el emperador Zannar II.
    
    —¿Cómo?
    
    —¡Hostias!
    
    —¡No me jodas!
    
    —¿Pero entonces…?
    
    —Efectivamente, el emperador Zannar es de Numbar, ...
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