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El Rostro de la Dama del Bosque
Fecha: 04/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... Juan. Sí. Mónica. Mientras estabas en la palapa, tal vez no te enteraste pero hice amistad con las muchachas que te defendieron. ¿De verdad Mónica? Sí. Y parece que siempre sí están dispuestas a participar de nuestras actividades. ¿Eso es verdad? Así es. Tal vez siempre sí te toque verlas de nuevo. No sé si te van a pedir que les pintes las uñas de los pies o les des un masaje. Pero de que volverás a verlas, es un hecho. ¿Te gusta la idea? Me da mucha curiosidad. Mónica. Lo admito. ¿Tienes algún cumplido para mí? Sí. Con esa playera te ves espectacular, Mónica. Desperdicio la comida que te doy. ¿Algo más? Me estoy muriendo de excitación desde que me dijiste que hoy tal vez podría hacer el amor contigo, Mónica. Sé que es indiscreto decirlo pero es el cumplido que se me ocurre. Quién sabe. Tal vez hoy te deje tener acción conmigo. Y aunque no quisieras darme ese regalo Mónica, verte y ver tu cuerpo ya es un obsequio de la vida. Vas mejorando. ¿Qué más? Cuando estábamos en la playa, ver tus glúteos moverse me hipnotizó por unos instantes mientras me hacías seguirte, Mónica. Aquí el taxista como que se descontroló un poco y luego mi ama retomó. Tal vez la chica argentina, que se llama Marina, por cierto, no le interese nuestro 'rochiio' pero sí quiera hacer algo contigo más tradicional. Y ya no serás un puberto virgen. Después de mí ya estarás experimentado. ¿Te gustaría? La verdad es que sí. La otra es chilena y se llama Roxana. No imaginé que les ibas a preguntar los ...
... nombres. Mónica. Sí. No te enteraste porque estabas fascinado viendo los pilares de bambú. Bonita forma de decirlo. Mónica. Gracias. Les dije la verdad sobre nosotros. Parecieron muy abiertas. Todo está en cómo les planteas las cosas. Sé que las señoritas no van a malgastar sus vacaciones denunciándome. Es como el silencio que tú mismo sostienes. No sabes lo que te voy a hacer en ese cuarto de hotel. No sabes si te haré gritar y sacar lágrimas de dolor pero sé que vas a estar calladito después. Estoy seguro de que así es. Mónica. Y el taxista no dijo ni 'mu' hasta que llegamos. Bueno, Juan, mientras le pago, ábreme la puerta del otro lado. Sé buen niño. Sí Mónica. Una vez que el taxista había partido seguí a mi ama, al entrar al hotel me dijo. Ve al lobby y hagas lo que hagas no nuevas tu trasero de ahí. Tengo unos preparativos que hacer. Sí. Mi Señora Divina. Mi madre-ama debió haber tardado unos cuarenta minutos en hablar con quién sabe quién. Obvio, ese tiempo me la pasé barajando todas las posibilidades que mi torturadora me había formulado. Y mi corazón dió otro vuelco. Llegó la hora, gusano. No vas a emitir ni un sonido hasta que lleguemos al cuarto. Nos metimos al elevador y esperamos hasta que llegó al piso 11. ¡Qué nervios! Luego caminé como perrito tras ella hasta el cuarto 1103. Nos metimos, era un cuarto chiquito, se me ocurría que si yo gritaba por alguna tortura a la que me sometiera mi madre-ama se podía oír a los alrededores. Mi madre-ama habló. Pase lo que pase no ...