-
El Rostro de la Dama del Bosque
Fecha: 04/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... gustaría. Me gustaría salir contigo como si tú fueras mi novia. ¡Por favor no me pegues! Cuando veo desde atrás tu figura corriendo, cuando salimos a trotar juntos deseo hacerte sentir bien como mujer. No sólo la aprobación que tienes hacía mí como madre. 'Ya cállate, no hables más o juro que ahora sí te haré sangrar con el cable. Ese es el otro punto. Cuando me cintareas o me das con el cable esa sensación, ese sentimiento que tengo por ti, ese deseo no se va. Se intensifica. Sólo me hace desear que no fuera un castigo de tu ira. Desearía que fuera una sesión de una mujer sádica y un hombre feliz de ser su esclavo. Y para ver si puedo dejar de pensar en todas esas porquerías. Necesito salir con otras muchachas y curarme. No quiero que nadie sepa que estoy enfermo. No quiero sentirme mal por querer, por tener como único deseo pasar las mañanas, las tardes y las noches, toda hora, en compañía de mi madre, deseando ser el hombre que la hace sonreír. Mi madre se quedó sin habla casi un minuto hasta que dijo. 'Es increíble hasta donde puedes llegar por querer salirte con la tuya. Mamá. Deseo estar contigo sin importar lo que me hagas. Ve por lo que quieras y pégame. Lo que quieras, pero aunque mis fantasías nunca se lleguen a cumplir, deseo estar contigo como sea. Ve a tu cuarto. Necesito pensar tu castigo. Va a ser ejemplar. El único castigo para mí sería no poder estar contigo a cada momento. ¡No hables más! ¡Sube! ¡Antes de que te rompa los dientes! Aterrorizado y ...
... arrepentido de haber dicho todo eso, asombrado de mi estupidez, temeroso de las seguras consecuencias. Ahí estaba yo, escuchaba por toda la casa a mi madre gritar y gruñir. Romper cosas. Yo de verdad pensaba que iba a entrar a mi cuarto y a matarme con un bate de baseball. La escuchaba vociferar. 'Vamos a ver si es cierto. Ahora vas a ver' Me empecé a poner unos calzones y un pantalón. Los pasos fúricos con tacones se acercaban más y más a mi puerta. Y se abría de un patadón. Me despertaba y me apresuraba a desnudarme y a ponerme en la posición que mi madre-ama me indicó pero la puerta de esa habitación de hotel seguía cerrada, en medio de mi confusión onírica realmente había pensado que era la puerta de mi cuarto y mi madre abriéndola de una patada. El calor era sofocante. Me había quedado dormido con la tele prendida. La apagué y en la bochornosa oscuridad recordaba ese día que había sido el origen de mi actual situación de hijo-esclavo masoquista y que ahora que lo meditaba había sido traumático. De repente pensé, si mi ama me encuentra dormido, que me jale las greñas y ya está. En esa ocasión en nuestra antigua casa mi madre aparecía con ese traje de baño de una pieza, color verde y esas botas negras que le llegaban a media pierna. Al verme con pantalones me alzaba la voz. ¡¿Cuándo te dí yo permiso de vestirte?! ¡Vuelve a desnudarte! Y lo hice en dos segundos. Ahora Juan. Obsérvame. ¿Te gusta lo que ves? ¿Te gusta cómo me veo? Sí. Mamá. Me encanta cuando te pones ese traje para ...