-
El Rostro de la Dama del Bosque
Fecha: 04/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... atemorizarme pero no para hacer un escándalo que nos impidiera disfrutar de nuestros roles de madre-ama, hijo-esclavo. Hacía muchísimo calor, yo tenía muchísima sed. Era todo parte de mi inmenso placer masoquista. Además empezaba a tener hambre. Era difícil saber si mi madre-ama estaba enojada de verdad o estaba haciendo su papel de ama cruel y arbitraria para mi deleite. La verdad es que no esperaba que por un segundo me iba a sentir tentado a estar con esa veinteañera argentina. Una parte de mí sí hubiera querido estar con dos muchachas más cercanas a mi edad que mi madre pero el compromiso que tenía con mi Diosa, la Dueña de mi vida, la exquisita arquitecta de la realización de mis fantasías más enfermas trataba precisamente de privarse. Debí haber contestado unas milésimas de segundo antes y de manera más enérgica; NO. No abandonaré jamás a mi ama. Tal vez si hubiera hecho eso a tiempo, pensaba, ahora estaría disfrutando del placer de besarle los pies o las piernas, y no ahí parado. De hecho la gente que me hubiera podido ver besando las pantorrillas de esa Diosa podía hacer desear a otros masoquistas de clóset como yo sufrir y gozar mi misma suerte. La gente era muy decente. Respetaba mucho mi fetichismo, lo nuestro. Y de repente escuché detrás mío la melódica voz de mi Diosa. 'Cerdita, no sé si levantarte el castigo o dejarte aquí sufriendo. Tengo ganas de acostarte conmigo en la hamaca, rozarte con mi cuerpo, abandonar el papel de ama por un rato, tengo ganas de ...
... abrazarte y besarte y celebrar contigo que tenemos esta nueva vida pero por otro lado también te quiero sufriendo un par de horas. Seguro tú también quieres sentir mis besos en esos cachetes adoloridos. Por otra parte te quiero aquí imaginando que me meto en el mar sin ti, que hasta me echo un sueño mientras te tengo aquí sufriendo por mi capricho. ¿Qué hago? ¿Te perdonaré aunque seas un tonto que no puede con una simple orden? ¿Cómo voy a darte más responsabilidades de esclavo entonces? ¿Te perdono o te hago sufrir aquí? Mmmmh. No sé. Y así entendí que ésa era otra forma de tortura de mí cruel dominatriz y me encantaba. Al final me dijo: Quédate ahí y sufre, cerdita. Y piensa que probablemente después te tenga otra sorpresa que te hará sufrir más. ¡Oh, ama cruel! A sabiendas de que sin esa imaginación de falsa esperanza mi tormento podía haber sido más soportable, ahora me encontraba en este ciudad nueva sin familia ni amigos a la total disposición de estaba formidable torturadora. Ahora me esperaba una sucesión de exquisitas desgracias en las garras de esta desalmada. Sabía que estos doloros obsequios me esperaban. El tiempo pasaba lentísimo y empezaba a darme cuenta de que me estaba dando al mismo tiempo más hambre y ganas de orinar. La excitación ya se me había bajado. Ahora sólo estaba aburrido con otra tanda de pensamientos y divagaciones. Extrañaba ver el cuerpo de mi ama. Es sorprendente lo que unos minutos de aburrimiento le hacen a la mente, sentí una brisa que me ...