1. La perversa carcelera


    Fecha: 05/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: oscareduardo, Fuente: SexoSinTabues

    ... en la vagina empezó a penetrarla. Teodora estaba enloquecida, se retorcía y a señas pedía cosa insólita que se lo metieran más, ese bolillo estaba tocando áreas muy placenteras y erógenas que le provocaban una excitación máxima que ella nunca había ni siquiera imaginado. Karen y Olga se miraron incrédulas, lo que para ellas era un castigo para satisfacer una venganza para Teodora era una caricia inédita. Olga sacó el inmenso consolador , se lo quitó y lo colocó en la mesa de noche, pero el inmenso bolillo se lo dejó sembrado en el culo de Teodora que como cosa rara había recibido todo ese bolillo inmenso y ahora estaba totalmente metido en el recto de la carcelera. Ambas mujeres estaban excitadas ,se miraron a los ojos y lentamente fueron acercándose y sin mediar palabras se fundieron en un estrecho abrazo, sus manos ansiosas buscaban cómo acariciarse y sus bocas sin mediar palabras empezaron a buscar sus zonas más erógenas. Después fue la locura, todos los sentimientos reprimidos brotaron, sus pasiones más bajas salieron a flote, sus caricias más sórdidas se materializaron, sus fantasías más obscenas se hicieron realidad y lo asombroso de todo es que ese cuadro de lesbianismo puro si le dolió a Teodora. La carcelera no podía aceptar que un amor puro entre dos mujeres se hiciera realidad ante sus ojos. Tenía un sentimiento intensamente homófobo en su interior y esa escena que acababa de ver la había lastimado más que ese bolillo que había horadado su culo hasta hoy virgen. ...
    ... Frente a Teodora Karen y Olga hicieron la escena más lésbica y lujuriosa jamás pensada hasta que los orgasmos unos tras de otro dejaron a las mujeres mamadas pero no saciadas. Karen y Olga consideraron que su venganza estaba cumplida, le quitaron las esposas a Teodora, la ayudaron a vestirse y ella salió cabizbaja alejándose por el pasillo. Al otro día Karen y Olga esperaban lo peor, pero se equivocaron. Teodora llegó por primera vez con una sonrisa en los labios, saludó con inusual cortesía a las dos mujeres, las cambió de patio aislándolas del grupo de lesbianas y empezó a ejercer una sana vigilancia sobre las dos mujeres, no para acosarlas ni lastimarlas sino para cuidarlas. El viernes por la noche Karen y Olga nuevamente estaban a la expectativa, serían las dos y media de la madrugada cuando las pisadas de Teodora resonaron en el pasillo, ambas mujeres habían acordado hacerse las dormidas pero pendientes para defenderse. Teodora en una actitud sorprendente entró con el bolillo en la mano derecha y el consolador en la izquierda, se los entregó a Karen, abrió la celda de Olga y la trajo a la celda de Karen, se quitó el pesado cinturón y les entregó las esposas, empezó a desnudarse quedándose únicamente en ropa interior, era una lencería fina y de un diseño muy erótico, a pesar de que su silueta no había cambiado se veía ahora más sensual, acto seguido sin pronunciar palabra se acostó en la cama, colocó dos almohadas bajo sus caderas y abriendo sus piernas al máximo se quedó ...
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