1. 46.1 Cinco largos días


    Fecha: 08/01/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... comunicó lo que yo ya conocía, su próximo cambio a la otra disco, para él resultaba mejor al tener su casa en el edificio contiguo.
    
    Dejé a Natalia en su casa y el taxi me llevó hasta el portón de la mía, en esta ocasión no estaba tan cansado, al no tener a Paul de pareja el baile había resultado más relajado.
    
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    No hubo nada extraordinario durante este glorioso y soleado día. A la tarde, después de la piscina acompañé a Rafael al centro cuando marchaba para su casa, quería comprar flores que llenaran el vacío búcaro. Tomé un refresco con él en la Gran Plaza de De Gaulle, tuve que saludar a mi amanerado camarero que no me quitaba la vista de encima, se presentó en la mesa moviendo mucho sus ojos, sabía que los tenía muy bonitos y agitaba sus pestañas para llamar la atención hacia ellos.
    
    -¡Oh!, qué claveles tan bonitos. –cogió uno de ellos de color rojo entre sus dedos y lo apretó con delicadeza, se me vino a cabeza que su mano sostenía el glande de una polla y me puse más rojo que los claveles del ramo. Se lo quise regalar y al tirar de la goma que los sujetaba se rompió el talló en su mitad.
    
    -Lo siento, parece que hoy estoy algo torpe. Ten, es para ti. –me miró y sus largas pestañas parpadearon como las alas de un colibrí.
    
    -Gracias, estás un poco nervioso, pero no importa, es un bonito detalle, a cambio estáis invitados a la consumición. –se llevó el clavel a su nariz e iba a negarme a aceptar su invitación, pero pensé que eso ...
    ... podría humillarle y lo sentí por él, el clavel estaba resultándole caro en exceso.
    
    Dispuse los claveles en el florero, no tenía nada que ver mi orquestación con las que Rayhan hacía. Yo tan delicado y no sabía preparar un florero y él tan recio, tan hombre y masculino y sabía distribuirlas con una gracia especial que la hacía ver más bellas.
    
    Cuando hablé con Gonzalo y después de los saludos, comenzó con su letanía de insatisfechos deseos.
    
    -Estas horas van a ser eternas, quiero ir a la estación a recogerte y llevarte a un hotel de inmediato antes de ir a casa, te necesito. Llevo días tremendamente excitado. –comenzaba a calentarme yo también con todo lo que me decía, algunas cosas irreproducibles pero que a mí me encantaba escuchar.
    
    -Tranquilo Gonzalo, a mí me sucede lo mismo, te amo, quiero estar contigo y que me hagas todas esas cosas que deseamos los dos, será mañana amor mío.
    
    No quería cortar la llamada y recurrí al truco ideal para que la conversación terminara.
    
    -Quiero preparar la maleta para mañana tenerla dispuesta y no perder tiempo, la recogeré e iré a la estación de inmediato. –se quedó callado e iba a dar por terminada nuestra larga charla que se hacía corta por sus deseos de hablar.
    
    -Ya tienes ropa en tu armario, Wes se encarga de que te lo vayan llenando, no necesitas traer nada, tienes aquí de todo. –no lo tengo todo, no creo que mis cosas personales estén allí. Lo que estaba claro es que Gonzalo no quería que la comunicación terminara.
    
    A ...
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