1. Mi mujer se desbando y yo estaba presente


    Fecha: 26/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: titan, Fuente: CuentoRelatos

    ... una sonrisa lujuriosa que no me gustó. Tomamos unos tragos mientras veía como varios de esos hombres me desnudaban con la mirada y eso me hizo sentir incómoda. Me fui a un baño para retocar mi maquillaje que de seguro estaba muy desaliñado por la incomodidad que sentía en ese lugar. Cuando me prestaba a salir del baño.
    
    Entraron al servicio del lado tres hombres de los que habían estado conversando con nosotros y lo que hablaron me dejó helada: La putita de Héctor esta re-buena no hallo la hora de comerme esas tetas, a mi me tiene loco ese culo que se gasta, yo entonces tendré que romperle esa cuquita con mi polla, Ya le dije a Héctor que después de ese postrecito firmamos el contrato, así que creo que es hora de llenar ese cuerpecito con nuestras leches. Esos tipos reían como si yo fuera mercadería, así que esperé que salieran del baño y me escapé de ese lugar, pedí un uber y esperé junto al portero hasta que llegó el auto que me trajo a casa. Después de su relato la abracé y traté de consolar las lágrimas que caían de sus ojos.
    
    Era obvio que a mi mujer le gustaba el sexo de un pene grande, pero jamás se había planteado ser una ninfómana o puta de llenar los deseos de otros, esa tarde fue de muchos cariños y caricias, mientras de vez en cuando miraba a su celular la enorme cantidad de llamadas perdidas de mi jefe y no sé cuántos mensajes en su whatsapp, terminamos esa noche haciendo el amor como hace mucho no lo hacíamos… Dentro de mi pensé: pene chico gana otra ...
    ... vez.
    
    Al día siguiente el ánimo de mi jefe era insoportable, no quería hablar con nadie y de nada, después supe que a algunos de mis compañeros les confesó el tremendo contrato que se había perdido y yo me reí para mis adentros. Viviana no quiso saber más de él, no hubieron salidas ni pedidos de permiso, pensé que nuestra vida volvía a la normalidad, pero con el tiempo el ánimo de Viviana no era bueno, yo sabía que le faltaba algo que no podía darle, pensé en cómo podría llenar ese tremendo vacío (literalmente hablando) que yo no podía llenar, comprarle un dildo, quizás proponerle que perdonara a Héctor o buscarle algún superdotado en páginas de sexo. Pero entendía muy bien que cualquiera de esas alternativas la haría sentir que era una puta y eso exactamente, es lo que menos era, tampoco se veía bien que yo su esposo sugiriera algo así.
    
    Decidí un fin de semana que nuevamente quedamos solos, invitarla a salir, fue una exquisita cena y luego nos dirigimos a un pub para compartir unos tragos y quizás un poco de baile. Justo esos días habían arribado al puerto unos barcos de guerra de diferentes países que realizaban ejercicios conjuntos, por lo cual en el bar habían algunos marinos compartiendo, varios de ellos con señoritas, que lo que menos tenían era de señoritas. Con Viviana buscamos un lugar un poco alejados de ese grupo y en una mesa en un rincón del lugar nos dispusimos a disfrutar de nuestras bebidas, al lado de nosotros, por sus tenidas había dos oficiales que ...
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