1. Ayer Regrese a Mi Pueblo


    Fecha: 02/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: wastedLalo, Fuente: SexoSinTabues

    ... nuevo una risita irritante de Lena. —Es importante leer el dossier, hija, piensa que Eddie es el producto de años de adiestramiento. Hemos de seguir unas pautas similares a las empleadas en su educación para obtener del muchacho los mejores resultados. —¿Tienes hambre, Eddie? — le preguntó Lena girándose para verlo ya que estaba en la pared, a su espalda. —Sí señorita Lena. Comeré cuando me lo permitan, lo que me permitan y si me lo permiten. —¡Jijiji jijiji! — se rió Lena de la elaborada respuesta — parece una respuesta de manual. —No te rías Lena, es la respuesta que debe dar. Eddie comerá nuestras sobras siempre que consideremos que las merece. —¿Puedo darle las mías? —Claro hija. Lena se giró con la silla poniéndose de lado. Cogió su plato y lo dejó en el suelo, entre sus pies. —¡Come! — le dijo autoritaria. El muchacho se acercó y miró a Lena, luego a su madre. Sarah le hizo un ligero asentimiento con los párpados que Eddie interpretó como una autorización y se arrodilló a los pies de su hermana. —Recuerda que no debes mancharte los guantes de servir la comida, Eddie — le dijo Sarah al ver que el chico dudaba. Lena dejó escapar una de sus habituales risitas cuando su hermano metió la cara en el plato para coger directamente con los dientes las escasas sobras, algunos huesos con restos de carne, un trozo de pan mordisqueado y unas peladuras de fruta. Aquella noche Nazz llamó a su hijo con dos toques de campanilla. Estaba en su habitación. Eddie llamó y entró. Nazz se dio ...
    ... la vuelta. Estaba espléndida con el salto de cama transparente que dejaba ver su compacta y bien formada humanidad. —Debes esperar a que te dé permiso para entrar, eddie. —Sí señora, perdóneme. —Acércate — le dijo ella sentándose recatadamente en una esquina de la cama — y no me llames señora. Cuando estemos solos, como ahora, si no te digo lo contrario, quiero que me llames mamá. No madre, mamá. ¿Entendido? —Sí mamá. ―Desnúdate — le ordenó con voz melosa. Eddie tardó poco en quedar como Dios lo trajo al mundo. Nazz lo observó con detenimiento. —La verdad es que el comer sólo sobras te ha puesto un cuerpo la mar de hermoso. Y menuda cola tiene mi caballito —nazz se mordió el labio inferior mientras acercaba una hermosa mano de largos dedos al tremendo cipote que colgaba entre las piernas de su hijo. Nada más entrar en contacto con el glande comenzó a crecer el miembro. Los dedos de Nazz bailotearon juguetones sobre la nervuda tranca que se iba componiendo bajo sus yemas. —¡Dios mío! No me extraña que las putas de las monjas no tuvieran ninguna prisa en venderte. ¿Te las follabas, cielo? A la superiora y esa sor Pía, me refiero. —Sí mamá. Si no las hacía correrse de gusto me pegaban. Me hacían llorar. A veces incluso después de correrse me pegaban. Eddie estaba de pie. Nazz , sentada en un extremo de su cama, tenía el erecto miembro del muchacho a escasos centímetros de su rostro. Sus manos seguían acariciándolo. —¿Te hacían mucho daño esas monjas malas? —Sí mamá, mucho, pero ...
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