1. No lo pienses demasiado (Parte 16)


    Fecha: 17/02/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Ireneta, Fuente: CuentoRelatos

    ... líquido muy caliente que cruzaba mi espalda.
    
    Irene: Uuuff...
    
    Agarré las sábanas con fuerza y rápidamente noté las manos de Carla deslizarse con mucha facilidad masajeando mi espalda.
    
    Carla: Demasiado caliente?
    
    Irene: No, está bien, no lo esperaba.
    
    Volvió a caer otro vez el líquido, está vez parecía algo menos caliente y sus manos seguían deslizándose por mi espalda haciéndome soltar suspiros y gemidos. Al parecer Carla estaba utilizando una vela de aceite de masaje, de ahí el olor a vainilla y el líquido caliente.
    
    Terminó con el masaje y se tumbó encima de mí pegando sus pechos en mi espalda y besando mi cuello.
    
    Irene: Por qué he tardado tanto en descubrir esas manos y esos masajes? Te voy a poner en nómina.
    
    Carla: Jajaja ya te gustaría, bueno quería compensarte por lo del otro día.
    
    Irene: Bien, has recapacitado y has visto que yo tenía razón.
    
    Carla: Ten cuidado, no te pases que todavía puedo seguir con la vela y no tener tanto cuidado.
    
    Irene: Jajaja vale, estamos en paz.
    
    Se tumbó a mi lado y yo me puse boca arriba.
    
    Irene: Puedo quitarme la venda de los ojos?
    
    Carla: Espera, dame un segundo, te aviso.
    
    Carla se movió por la cama, oí cómo cogía algo de la bolsa del sex shop y cuando termino me dio permiso para quitármela.
    
    Carla: Ya puedes.
    
    Me quité la venda, vi a Carla tumbada a mi lado, la miraba buscando lo que había cogido de la bolsa pero no veía nada.
    
    Irene: Y ahora qué? Qué has cogido en la bolsa?
    
    Carla: Tranquila ...
    ... que lo sabrás cuando toque.
    
    Irene: Vaaalee...
    
    Me puse encima de ella, besándola ahora ya con ansia, comiendo su cuello y devorando sus pechos.
    
    Irene: Estás buenísima.
    
    Seguí bajando besando y mordiendo su abdomen y el tatuaje de su cadera, separé sus piernas y metí mi cabeza entre ellas, y en cuando empecé a lamer su clítoris noté algo.
    
    Irene: Mmmm fresa? Cereza?
    
    Carla: Cereza... -Dijo entre gemidos.
    
    Seguí lamiendo su clítoris, sus labios y penetrándola con la lengua y cuanto más se mojaba más intenso era el sabor. No sabía de donde venía ese sabor pero lo quería todo. Carla se estaba retorciendo de placer, agarraba las sábanas, apretaba sus pechos, gemía con fuerza y me agarraba del pelo hasta que se corrió moviendo sus caderas y arqueando su espalda mientras yo seguía sin parar.
    
    Carla: Para... por... favor...
    
    Levanté la cabeza para ver su cara y la vi agotada con los ojos cerrados, paré y fui subiendo por su cuerpo hasta llegar a sus labios.
    
    Irene: Me lo explicas?
    
    Me explicó que era otra de las cosas que había comprado, una bola que se metía en la vagina y con el calor del cuerpo se fundía produciendo un lubricante de sabor, en este caso de cereza.
    
    Irene: Madre mía! Qué más hay en esa bolsa?!
    
    Carla: Lo último te lo dejo a ti, te lo había prometido, pero déjame que me recupere un poco.
    
    Estaba impaciente por mirar en la bolsa, me podía hacer una idea de lo que podía haber dentro ya que la última vez que estuvimos juntas hablamos de el ...