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El permiso de Camila
Fecha: 18/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Daniel_bogota91, Fuente: CuentoRelatos
... azul que apretaban sus nalgas redondas y tonificada, una chaqueta de cuero y unos tacones rojos. Hablamos durante unos 10 minutos, le pedí una botella de agua que ella me solicitó y de paso pedí una caja de condones. Seguimos hablando mientras ella entró al baño para cambiarse. Al verla salir no sabía si iba poder con tanta carne tentadora, tenía ropa interior deportiva Calvin Klein de color blanco, que contrastaba perfecto con su piel, unos muslos grandes, y olvidé decirlo, los labios de su boca eran dignos de una diosa de ébano. En este momento llegó la orden de la botella de agua y la caja de condones. Me disponía a dejar eso en una de las mesas de noche y ella se acercó, me dijo que no solía tener clientes de mi edad y tan simpáticos, me besó salvajemente y de inmediato se arrodilló, me sacó la polla, me dijo que solía poner condón a sus clientes para todo pero que veía que yo tenía muy buena higiene, entonces comenzó a chupármela como si no existiera el mañana sin ponerme condón. Me la chupaba con muchas ganas y con una mano me cogía los testículos, lo metía todo en su boca, era adicta a la verga y yo ya estaba dispuesta a acceder sin miedo al permiso de Camila. Acosté a Camila en la cama y saqué sus senos del top que tenía empecé a besarlos con pasión mientras la tocaba suavemente con mis manos por todo su cuerpo, cuando llegué a su conchita noté que estaba mojada, metí un dedo y al sacarlo su flujo de deslizaba pegajoso entre mis dedos. Carla me ...
... dijo: -Chúpame la cuca Daniel, es toda tuya. - Y no sabes lo que te espera, mi puta. Le metía una y otra vez mi lengua en la vagina, succionaba su clítoris metía de vez en cuando dos y hasta 3 dedos. Después de unos 15 minutos de hacerla gozar, ella misma cogió la caja de condones, me acosté ella, me puso el condón con su boca y empezó a cabalgar, sentada en mi polla. No se imaginan lo excitado que estaba, mientras recordaba el dicho que tenemos aquí, "el que no come negra, no va al cielo", y sentí que era totalmente cierto, tener a esa bella mujer de piel negra sobre mí y sentir como sus nalgas chocaban con mis testículos era estar en el paraíso. Luego la puse en cuatro. Ella gemía como toda una zorra: - ¡Ah, ah, si papi, dame duro, así, así, soy tu putita, qué rico corazón! Yo estaba tan arrecho, sentía tanta fuerza en mí, la alcé, la ubiqué en el mesón del lavamanos, le abrí las piernas y empecé a clavarla, una y otra vez, cada penetrada sonaba como un fuerte aplauso y Carla me decía que no parara, yo ya tenía ganas de venirme, lo que importa muchas veces no es el tiempo sino la calidad del sexo, llevábamos unos 20 minutos culeando después de haberle hecho sexo oral, traté de pensar en otra cosa para no eyacular, a veces fallo en el intento, pero logré sentir sus muslos temblar mientras ella mojaba mis testículos con su orgasmo, habíamos tenido tanta conexión cuando hablamos que por un momento ambos sentimos que no era un rato puta-cliente, sino que éramos amigos ...