1. Fin de semana especial 4


    Fecha: 05/03/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: kimbocat, Fuente: SexoSinTabues

    ... tu frente, mientras tu vas dando dentelladas intentando cogerlo. Yo sigo tocándote, acariciándote, ahora paseo mis pies por tus pechos, con mis dedos atrapo tus pezones oscuros y duros, mientras Luisa finalmente deja que te comas el trocito de pizza. Le ha gustado restregarla por tu piel, coge otro trozo, y embadurna tus pechos, tu te mueves al compas de sus pies, de mis caricias, mientras ella, acerca el pedazo a tu boca, y asi una y otra vez hasta que cuando apenas si quedan tres o cuatro trozos, suena mi móvil, es un mensaje… las dos me miráis intrigadas, quien será ahora, son ya casi las cinco de la madrugada. Leo el mensaje, sonrío y os digo que me he de ir. Las dos decis que no, que ahora no, y acariciando a Luisa, le pregunto si se acuerda de aquella camarera sudamericana que se masturbaba disimuladamente tras la barra del bar, cada vez que te sometia. Luisa se sonroja y afirma con la cabeza, lo recueda perfectamente, le pedi que pusiera tu cubata en un trozo de botella de plástico cortada que había en el suelo, con restos de agua verdosa y musgo. Me comento que allí era donde bebían los perros, tu bajaste la cabeza, ella tras mirarte, me miro, lo cogió, lo termino de llenar y lo acerco a tu cara, tu agachaste el hocico y lo fuiste bebiendo a lengüetazos, mientras yo miraba a la chica, visiblemente sonrojada. Luisa con la cabeza baja escucha y calla mientras yo sigo hablando… Cuando terminaste, como premio te deje ir tras unos árboles, para que calmaras tu instinto ...
    ... de hembra sumisa, Yo me quede con ella, charlamos un poco y le dije que si le apetecía una fiesta muy especial, al terminar el trabajo, me llamase. Y ahora ya me espera a la entrada del pueblo. Las dos os quedáis sorprendidas, ordeno a Luisa que se desnude, ella obedece, mostrando unos pechos y unas nalgas azotados, tú la miras, y ella te sonríe, es otra de las sorpresas que quería contarte de lo que hemos hecho esta noche, le pongo un palo entre sus dientes, apenas si puede cogerlo, es demasiado ancho, luego agarro tus cabellos con una mano, y con la otra los de Luisa, y a cuatro patas, os llevo hasta el exterior, salimos de nuestro terreno, las dos os asustáis cuando desaparece la protección y la intimidad de nuestra reja, de nuestra puerta cerrada. Os hago andar unos centenares de metros junto a la carretera, hasta llegar a un pequeño terraplén lleno de zarzas, te ordeno que te tumbes encima, asustada dices que no, das un paso atrás, retuerzo tus pezones, hasta que el dolor te hace doblar las rodillas, te hace caer y chillar, sigues llorando, gimiendo mientras castigo tus tetas, a tu lado temblando de frio y de miedo Luisa no deja de mirarte. Te arrastro por tus ubres hasta la zanja, apenas medio metro de profundidad. Llorando te tumbas en ella, notas las púas afiladas clavarse en tu culo, en tu espalda, en tus brazos y piernas abiertas. Tiro de tus extremidades, hasta encadenarlas a 4 argollas clavadas en el suelo que puse hace unos días, y que tu no conocías. Al moverte ...
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