1. Un abrupto fin de semana


    Fecha: 08/03/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anderson, Fuente: CuentoRelatos

    ... dijo Vladimir intentando disimular su satisfacción, ya que su plan había salido a pedir de boca, sabía manipular a su hermano sin esfuerzo y ahora además tendría a ese chico que quiso golpearlo en su cama cuanto quisiera.
    
    - Chicos -Alec se reintegró con los demás-, mi hermano nos va a ayudar, él se llevará el auto de su amigo y yo el mío, están demasiado asustados para irse a casa sin más, así que avisen en casa que irán a comer a algún sitio y podremos ir a mi casa a despejarnos un poco, vivo cerca, a menos de 10 minutos de aquí.
    
    A Amber le pareció una idea bastante buena, especialmente porque Bobby y Claudia parecían haber olvidado cómo reaccionar y porque algo en Alec le daba confianza, así que aceptó por todos, sacó las llaves del auto de Santiago de uno de los bolsillos de su amigo y lo abrió para poder recostar a Santiago mientras llegaba el hermano de Alec.
    
    Vladimir no dudó en vestirse para la ocasión, dejando que un traje muy ajustado, o varias tallas más pequeño para él, marcara todos sus desarrollados músculos, llevaba una corbata negra que resaltaba su reloj, sus zapatos y, sobre todo, sus ojos. Los dos hermanos hablaron más con la mirada que con palabras y al final Vladimir le recibió las llaves del auto de Santiago a Alec, le confirmó que llevaría a los chicos a su apartamento y que le dejaría a él la labor de elegir la comida.
    
    Alec se sorprendía de lo serio y responsable que podía llegar a ser su hermano menor cuando le daba la real gana hacer ...
    ... algo, pero allá iba, todo formal y con total control de la situación. Aunque no podía decirse lo mismo cuando llegaron, ya que Vladimir cargó al joven al hombro como un costal de papas y lo dejó caer en una cama, lo que lo hizo despertar, para verse en una habitación desconocida con el hombre que lo había golpeado dos veces casi sentado sobre él y sosteniéndole las manos sin ningún esfuerzo. Quiso gritar, pero era muy difícil hacerlo cuando una mano más grande que tu boca apenas y te deja respirar, Vladimir se limitó a pedirle que se calmara y hacerle entender que sólo quería hablar.
    
    - Mira, Santiago, sé toda la verdad, incluso la que te ocultas a ti mismo -Vladimir sabía infundir miedo con sólo un par de palabras-: sé que amas a Bobby y que tienes pánico a aceptarlo ¿cómo lo sé? Es simple, tu psicólogo, con el que tenías sexo salvaje, fantasías de conquistar a Bobby y de salir del closet, supongo que ya lo recuerdas… Bruno, creo, sí, Bruno -no había olvidado el nombre, pero el pánico en la cara de Santiago le indicaba que había acertado de principio a fin-, era bueno en la cama, hay que admitirlo, bueno, lo era antes que supiera demasiado y tuviera que matarlo -Santiago estaba más blanco que una hoja de papel-, ¿qué?, tengo derecho a protegerme, ¿no? Bueno, para resumir, tú harás lo que yo diga, quieras o no, por las buenas o por las malas, me da igual, ahora tienes 20 minutos para decidirte y recibir órdenes antes que lleguen mi hermano y tus problemas.
    
    Santiago intentó ...
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