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Un tío con suerte - mi concuña Rosalba
Fecha: 09/03/2020, Categorías: Otras Categorías, Autor: Fernando X, Fuente: CuentoRelatos
... mañana, pero ella siempre estuvo muy tranquila, como si no hubiese dicho nada y de repente se despidió y se subió a acostar, dejándome calientísimo y molesto, por lo que decidí mejor irme a acostar, desnudarme, poner una película porno y por lo menos vaciar mis ansias con un trabajo manual, y en eso estaba, cuando después de unos 15 minutos, Rosalba regreso vestida únicamente con unas medias de cuerpo entero, totalmente transparentes que no dejaban absolutamente nada a la imaginación y al verme desnudo y pajeándome solo dijo, “Vaya Fer, deja eso para cuando no tengas una mujer en casa.Esta noche te devuelvo el placer de estar con una” Así que se acercó y junto con un beso, siguió acariciando mi verga, mientras por mi parte, buscaba su sexo para explorar y tocar, como yo ya estaba súper excitado, y al sentir la humedad de su concha, la acosté en la cama y sin decir más, le fui clavando poco a poco y hasta el fondo mi polla, a la que ya le urgía poseer a una hembra, y en un intenso mete y saca, llegué a mi clímax rápidamente, llenándola de mi semen, pero sin darle casi nada de placer por lo rápido de mi explosión. Ella no me recrimino en lo absoluto, sino tranquilamente comento, “OK, concuño, ya vaciaste tus ansias por el tiempo que no tuviste a una mujer, la noche es larga y ahora si vamos poco a poco, y juntos al cielo” Y vaya que llegamos al cielo, Rosalba resulto una excelente amante, le gustaba mamar verga, le encantaba que le dieran en cuatro patas, ...
... pero lo mejor fue cuando estaba cabalgándome de espaldas, se dejó caer hacia enfrente, dejándome su culo expuesto pidiendo le diera dedo en su ano, dedo por dedo, fui metiendo hasta que llego a tener tres adentro, y se sintió lista para sacarse la verga de su panocha, para solo acomodarse, ponerse la cabeza de mi polla en la entrada de su culo y clavarse ella misma de un solo golpe, gozando a tope hasta que le llene sus tripas con una venida monumental. Así pasamos dos maravillosas noches, llenas de pasión y lujuria, volví a sacar los juguetes sexuales del cajón, y vaya si aprendió a usarlos y a sacarles provecho, pero llegado el fin de semana y junto con el mi cuñado, pareció que nunca había pasado nada. Cuando se marchaban, al despedirse, me dijo en secreto, que me dejaba un regalo en el cajón de la ropa de mi esposa, cual sería mi sorpresa, al encontrar tres de las bragas más sexis que guardaba, llenas de humedad y olor del sexo de Rosalba, regalo que hasta la fecha nunca falta cuando por cualquier motivo ella va a mi casa, aunque sea solo a una comida familiar. Durante los siguientes cuatro años que vivimos en Guadalajara, ella y sus hijas y a veces mi cuñado, nos visitaban dos o tres veces al año, y siempre que hubo la ocasión aprovechábamos para darnos unas buenas cogidas. Rosalba siempre se mostraba dueña de la situación, tan es así, que, en una ocasión, su hija mayor, que en ese entonces tendría 12 o 13 años, nos descubrió en pleno acto sexual, mi concuña, sin ...