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Yo en la cama de mi hermanita
Fecha: 13/03/2020, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... me dijo al oído que hiciera lo mismo con ella. Su cuerpo estaba temblando y muy caliente. Mi inexperiencia fue superada por mi gran imaginación. Enseguida supe lo que tenía que hacer. Mis manos fueron directas a sus pechos, duros y con los pezones todavía más duros. Me los metí en la boca y los chupé uno detrás del otro con mucha fruición, mi lengua repasó cada milímetro de sus pequeños senos y sus pezones moraditos. Mis manos los acariciaba con dulzura. Sus gemidos eran cada vez más profundos. Miré su carita y tenía los ojos cerrados y su boca abierta de placer. Bajé mi boca y recorrí su vientre con mi lengua hasta llegar a su entrepierna. Tuve que escurrirme más abajo de la cama, mis manos sujetaron sus caderas y mi boca besó sus muslos tersos y duros. Mi boca se adentró en su entrepierna, tuve que separar sus muslos porque parecía como que no quería... Seguramente era su primera vez que dejaba su conejito a merced de alguien, de su hermano querido.. Mis labios besaron su bajo vientre por encima de sus vellos, pocos, y enseguida noté sus labios vaginales con mi lengua. Los besé y con mis dedos los abrí para dejar a merced de mi lengua su cuevecita. Noté sabor salado, pero no desagradable. Besé y mordisqueé repetidamente su chochito mientras ella me sujetaba mi cabeza apretada contra su bajo vientre, estremeciéndose de gusto a cada lenguetazo. La verdad es que la cama se movía con cada estremecimiento suyo. Juntó ...
... sus muslos cogiéndome la cabeza entre ellos, sentí su calor y aún estuve un rato más dándole lametones a su conejito. Sus movimientos eran más suaves, creo que llegó al orgasmo en una de esas sacudidas, corriéndose mientras le besaba su entrepierna. Me incorporé a la parte alta de la cama besando en su camino su cuerpo hasta sus pechos, me encantaba su contacto suave. Ella me besó en la boca y volvió rápido a coger con su mano mi polla, que estaba pequeña de nuevo. Su boca caliente la hizo grande y me hizo sentir el mismo placer de antes. Pero ella sabía algo que yo desconocía. Siguió lamiendo la punta de mi polla y masajeándola sin parar. El placer que yo sentía era inmenso, desconocido, gustoso, placentero... Sin darme cuenta, pero sintiendo un escalofrío, un chorro de esperma salió disparado hacia su cara... ella siguió masajeándome la polla hasta que ya no salió nada. ¡Era mi primer orgasmo! Nunca antes me había pajeado ni sabía hacerlo. Ella sí lo sabía. Se sonrió y me abrazó muy fuerte, sintiendo su cuerpo caliente sobre el mío. Me preguntó si me había gustado... No pude hablar, mi timidez y circunstancia me dejó sin habla. Después de un rato de abrazados, me abrió la colcha para que me fuera a mi cama. Nunca más hemos hablado de esto. Lo que ocurrió aquel día no volvió a ocurrir nunca más. Me hubiera gustado, la verdad. Ni dijimos nada el uno al otro. Pero no me arrepiento de haberlo hecho. Fue algo que ...