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Ahora me ven como hombre
Fecha: 20/03/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: HombreConSuerte, Fuente: CuentoRelatos
... hagas la boluda, que sé que acabas de vender una casa grande en la playa —volvió a decir el delincuente. —Nooo ya sé que quieren, se confundieron—les dije— Los que acaban de vender una casa en la playa son los vecinos de enfrente en diagonal a esta casa. Los delincuentes se miran y hablan entre ellos. —Mostrame un documento tuyo rápido—le dicen a mi madre, quien le muestra el documento de identidad. —Y uno tuyo pendejo—me dicen a mí y les digo en que bolsillo lo tengo, lo toman. Los miran y comparan, ambos tienen esta dirección y el mismo apellido (mi madre nunca cambió el documento de casada). Por lo que empiezo a entender me doy cuenta que se equivocaron de domicilio. y ellos también. —No hay nadie en esa casa en este momento, recién vuelven mañana—dije. —y como sabés pendejo—me preguntan. —el hijo es mi compinche, por eso lo sé. —así que recién mañana vuelven—y se quedó pensativo— entonces esperaremos hasta mañana aquí, igual seguimos respetando el plan ya que hasta el sábado a la tarde no salíamos—le dijo al otro que afirmó con la cabeza. Desatan a Beto y le dicen cerrá todas las ventanas y sus persianas, también la puerta de adelante y la de atrás y me traés las llaves. Tenés 2 minutos pendejo o corto a una de tus hermanas mientras decía esto mostraba un cuchillo que había extraído de sus ropas cambiándolo por el arma. Beto cumplió todo en menos del tiempo dado y trajo las llaves. Yo sabía que nada podíamos hacer, no podía ...
... arriesgarme aun teniendo la oportunidad de hacer algo porque ellos eran dos y siempre estaban separados. Además, lo que me preocupaba más, era que para cualquier persona de afuera sería normal que al anochecer y haciendo tanto frio cerráramos todo. Estábamos a su merced. Una vez establecido que nadie gritaría ni se producirían agresiones nos desataron, pero a mi madre, a Beto y a mí nos ataron ambos pies con una soga tan corta que apenas nos permitía movernos con pasitos de 15 cm. Uno de ellos le dijo a mi madre y a mi abuela que prepararan algo de comer que todos comeríamos y las acompañó a la cocina. En ese momento de desataba una fuerte tormenta afuera, podíamos sentir el viento y la lluvia que golpeaba por todos lados tapando cualquier ruido. Comimos todos en silencio, nosotros todos juntos y ellos como siempre cada uno en un punto distinto de la habitación. Las armas de fuego habían sido guardadas, y en su lugar uno de ellos mostraba un cuchillo y el otro había agarrado un palo de golf (recuerdo de mi padre) que teníamos como adorno. No había existido, salvo el empujón inicial a mi abuela, ningún acto de violencia hacia nosotros. Terminamos e comer y quedamos en silencio. Nunca pude saber el porqué, en un momento dado el boludo de Beto, que había logrado desatarse una de las piernas, se levanta y trata de correr hacia la planta alta. Uno de los delincuentes corre para cruzarse en su camino, en ese momento Beto al correr, pisa la soga que arrastraba de una de sus ...