1. Noche de lobas, Noche de zorras (2)


    Fecha: 21/03/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos

    ... atrajo su pelazo rubio y sus soberbias tetazas y Sara se marchó con mi amigo Gonzalo, ya que le atrajo Sara por el conjunto. Luego me fijé mejor y me di cuenta que la hembra que ligó a Gonzalo tenía una depravada cara de viciosa y eso me dio más morbo y me puso más rijoso y cachondón. La hembra de Gonzalo llevaba una especie de combinación negra y violeta oscuro y llevaba unos zapatos de punta de tacón de aguja negros y Jessica llevaba un body negro con transparencias y unos botines negros de piel e igualmente de punta y tacón de aguja, que me daba más morbo. Tenía las manos muy cuidadas y eso me gustaba más y le añadía más morbo a todo su aspecto sexy y atractivo. Me puse a charlar animadamente sobre lo que hacíamos laboralmente Gonzalo y yo y Jessica parecía muy entretenida e interesada por mi trabajo en el gimnasio donde yo trabajaba. Ella me comentó que también iba a uno allí cerca, porque vivía en el pueblo donde estaba la barra americana, para no darse palizas conduciendo y llegar estresada al local.
    
    —creo que estás mucho más buena que la mayoría de tus compañeras —afirmé yo.
    
    —oh, gracias muy amable, eres muy simpático, halagador y galante —expresó Jessica y me besó con lengua mientras comenzábamos a acariciarnos con lujuria.
    
    Ella me tocó el rabo y yo a ella una teta, mientras con la otra mano la abrazaba, y nuestra temperatura sexual comenzó a ascender. Me abrí de piernas para que ella me pudiera abrir la cremallera. La sensual y atractiva imagen que me ...
    ... daba Jessica, era la de una irresistible come hombres y no podía ni debía dejar escapar esta tremenda oportunidad, habíamos venido a pasar el rato y echar algunos polvetes y no podía dejar mal a mi amigo. Yo le miré y hacía rato que se habían dejado de tonterías y se estaban comiendo a besos antes que la rubia Jessica y yo. Luego seguimos departiendo un poco más y brindamos por nosotros dos y bebimos un poco los whiskys y nos volvimos a besar, mientras nos besábamos Jessica, como me pidió que la llamara, me abrió la cremallera.
    
    —¡Guau! —exclamó ella— ¡llevas un tanga! ¡que morboso eres, cabrón, ¡eres sexy! ¿eh? —añadió Jessi.
    
    Jessi también se abrió de piernas para que pudiera tocar su coño y sentí que, de la excitación sexual, ya estaba mojada. Seguimos comiéndonos a besos, y nuestras lenguas se entrelazaban y anudaban febrilmente como si fueran dos boas constrictor tratando de estrujar una a la otra. Nuestra temperatura ascendía más gradualmente y parecía salir humo de nuestras bocas por los resoplidos que dábamos. Jessi me sobaba el tanga con gozo y auténtico deleite carnal y mi enhiesto, pero dura verga se ponía más y más dura. Yo le metía mano al coño y con el dedo la taladraba y la tela del tanga me estaba poniendo más excitado y cachondo y al advertir que era elástica, me ponía más rijoso y obsceno y yo la barrenaba y atravesaba y aunque nos besábamos con lujuria, obscenidad y pasión, Jessi resoplaba y resollaba de regodeo, placer y gozo sexual al sentir que estaba ...
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