-
Creí que soñaba
Fecha: 02/04/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: kaliman, Fuente: CuentoRelatos
... despertara y me sacara de su habitación. Pero tampoco protesto, cuando habiéndome dado cuanta que su lubricación era propia para penetrarla, me deshice de sus pantaletas. Lo hice con mucho cuidado, y me sorprendí bastante cuando elevo sus nalgas facilitando el destape, recordé como minutos antes había deseado olfatear y me llevé sus pantaletas hasta mi nariz. ¡Que delicioso! ese aroma siempre me ha enloquecido, desde la primera vez que olí las pantaletas de mi madre, de pronto imaginaba los pelos de su panocha cosquillear mi rostro. Ignoraba si mi chiquilla era virgen, pero estaba a punto de averiguarlo, ya colocado entre sus separadas piernas le propine algunos lengüetazos en su puchito. Sentí sus manitas posarse en mi cabeza. Apretando con fuerza hasta cortar mi respiración, seguía gimiendo. Ahora motivada por mi lengua que frotaba su botoncito. Mi rostro se había empapado de su liquido lubricante, y me retire de su tarrito de miel. Aposte mi tranca en la entrada de la vagina y la empuje con mucho cuidado. Karina sufrió un sobresalto al contacto con mi barra caliente, por un momento pensé que le había lastimado, más no fue así lo supe porque ella comenzó a impulsar su pubis intentando tragarme por completo. No, mi princesa no era no virgen, alguien ya le había abierto las puertas del placer, me sumergí por completo dentro de ella, y ella volvió a sacudirse cuando mi dardo entro hasta el fondo de su orificio. Mi nena tenía sus verijas bien ...
... estrechas, hacía tiempo que no disfrutaba de eso, Andrea había perdido esa cualidad después del parto. Era la misma gloria de la que los dos estábamos gozando. El lobo era devorado por caperucita, una linda caperucita que aullaba de placer ante mis expertos embates, una linda criatura capaz de dar y recibir el más sublime de los placeres. Que me tenía atrapado entre sus estrechos y tersos pliegues, que a su vez se dilataban deliciosamente para dar cabida a mi vigorosa y dilatada estaca. Mi experiencia decía que la tenía al borde del orgasmo me apretaba con sus piernas y gemía con más fuerza, la bese era lo único que no me había atrevido, acepto mi caricia y nos besamos con ardor. Karina me apretó aún más fuerte como pidiendo me detuviera, pero a la vez sacudiéndose con fuerza y empujando su pubis contra el mío, grito de pues se quedó callada con dos postreras sacudidas. Era mi turno, los huevos me dolían saturados de semen, no se reponía del todo cuando comencé a embestirla con todas mis fuerzas, mi verga reclamaba expulsar toda su carga de leche. Karina volvió a gritar y en ese instante descargue mi semen tras una y otra convulsión que me hicieron sentir que moría. Que iba suceder no lo sabía ni me importaba. Karina estaba despierta seguramente, pero continuaba sin decir palabra, saque la verga de su agujerito, con cuanto gusto me la hubiera cogido otra vez. Pero la euforia había pasado y me sentí mal, tal vez arrepentido, pero a la vez feliz. Mis relaciones ...