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La esposa de mi mejor amigo
Fecha: 06/04/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: sensurado75, Fuente: CuentoRelatos
... al techo como esperando que yo hiciera algo, efectivamente empecé a besarle sus hermosos senos mientras con mi mano acariciaba su clítoris, que se escondía debajo de su abundante vello púbico, después empecé a masturbarla metiendo mis dedos en su pequeña, apretada y muy mojada vagina la cual estaba más que lista para ser penetrada. Muy delicadamente me puse en medio de sus piernas para penetrarla en la posición del misionero, después de todo era la esposa de mi mejor amigo y tenía que tratarla con mucho cariño y respeto, pero ella me tomo de la cabeza y bruscamente metió mi cara entre sus piernas entendiendo yo que quería que le chupara su cuquita a lo cual yo hice mucho caso. A pesar de todo su vello púbico el espectáculo era muy hermoso, el color oscuro de su vello contrastaba muy bien con la piel blanca de Dianita quien con sus piernas abiertas de par en par y con sus manos en mi cabeza empujaba duro mi cara contra su vagina para que yo no me quitara de ahí y para poderse masturbar más rico con cada paso de mi lengua por su cuquita. Entre gemido y gemido me dijo “así era como lo quería ver desde hace rato” y arqueando su espalda empezó a revolcarse de placer mientras se masturbaba fuertemente con mi cara hasta que entre muchos gemidos y quejidos se vino en un orgasmo intenso y húmedo dejando mi cara empapada en fluidos vaginales y mi boca con uno que otro vello púbico. Aún tenía los espasmos de su orgasmo cuando me tomo de la cara, me acercó hacia la de ella ...
... dejándome entre sus piernas mientras que yo con mi pene erecto y duro como piedra intentaba penetrarla y hacerle el amor como ella se lo merecía pero sin darme más oportunidad ella tomó mi pene y con sus propias manos lo introdujo entre su esfínter anal, el cual para mi sorpresa ya estaba bien lubricado mientras yo, loco de lujuria empujaba lentamente para que por primera vez en mi vida tuviera sexo anal. Ella me recibió con un fuerte gemido entre dolor y placer mientras yo despacio le hacia el amor por la cola a la esposa de mi mejor amigo. Poco a poco mi pene fue entrando más mientas ella se revolcaba debajo mío y ponía sus manos en mis nalgas como pidiéndome que entrara cada vez más profundo. Lentamente, mientras su colita se dilataba lo suficiente fui aumentando el ritmo, sus senos se movían al rito de mis envestidas y rápidamente nos entregamos a la lujuria que sentíamos el uno por el otro, ella empezó a agitarse fuertemente debajo mío y empezó a moverse como desesperada, yo me apoye en mi puños y empecé a darle duro por ese culo. Ella con su cara me daba su aprobación y se acomodaba para que yo la pudiera penetrar mejor, era una cara de placer combinada con lujuria y dolor que me excitaba mucho y me obligaba a darle cada vez más duro. Ella empezó a poner sus manos en mis nalgas como pidiéndome que le diera más duro y así lo hice yo, así me lo pidió ella “¡dame más duro!, ¡dame más duro!” así que de hacerle el amor por la cola pase a pegarle severa culeada ...