1. El Anticuario


    Fecha: 11/04/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... merodeando por la historia de cada una de las piezas que albergaba la exposición, deteniéndome en un espejo que ocupaba gran parte de la pared. Contemplé en él mi reflejo, me coloqué bien el pelo y aproveché para pellizcarme las mejillas y dar a mi rostro aburrido un poco de color. Me miré de frente y de lado, ensayé posturas e incluso di un par de pasos de baile y yo sola me reí. Cuando me cansé de mi propia visión, continué deambulando por la sala fijándome en un cuadro de una mujer antigua
    
    -Precioso cuadro, no cree?.
    
    La voz masculina sonó a mi espalda, tan cercana que casi pude sentir su aliento. Una especie de estremecimiento recorrió mi columna e hizo que me volviera sobresaltada.
    
    -Bruno -dijo tendiendo su mano. Tardé en reaccionar; tal vez porque no estaba acostumbrada a que me saludaran de una manera tan formal; tal vez porque aún no había conseguido asimilar el impacto que aquella presencia inesperada o por el tiempo prolongado en que retuvo mi mano en la suya. Busqué con la mirada a mi novio, pero lo vi atendiendo una llamada, momento que el anticuario aprovechó para acercarse.
    
    -Ana- le tendí la mía tímidamente
    
    Enseguida supe que había estado observándome, me había visto atusándome el pelo frente al espejo e incluso mis ridículos pasos de baile. Había tasado y calibrado todas las formas de mi silueta y de mi rostro. Me había estudiado con la exactitud de quien conoce lo que le gusta y está acostumbrado a conseguirlo. Nunca había percibido algo así en ...
    ... ningún hombre, nunca creí despertar en nadie una atracción tan carnal. Pero de la misma manera que los animales huelen el peligro, supe que Bruno había venido a por mí.
    
    -Muy buen gusto el de su novio, sabe elegir las piezas más bonitas.
    
    Lo dijo con una sonrisa de complacencia, seguro de que yo había intuido que no se refería a los objetos de su tienda.
    
    -Ya parece que su novio terminó su conferencia. Acompáñeme.
    
    Lo dijo de una manera rotunda, como dándome una orden; me cedió el paso, y al hacerlo, su mano se acomodó en mi cintura. Fui incapaz de quitársela sintiendo como sus dedos se recreaban en lo que estaban tocando. Parecía que llevara esperando toda mi vida ese contacto provocando un sudor frío y una debilidad en mis piernas. Y como un prestidigitador, supo situarme de manera que mi novio no sospechara nada.
    
    Bruno era francés, maduro y enjuto, casi me doblaba la edad y se había labrado una fama en el barrio de siniestro y extraño. Poseedor de una mirada hipnotizante y seductora, sonrisa amplia, cuello poderoso y un porte tan imponente y varonil que mi pobre David se situaba a años luz de alguien que provoca a la vez, atracción y miedo. Un deseo inconsciente que te incita a despertar tu lado oscuro, una atracción irresistible que te empuja a experimentar aquello que siempre te han negado.
    
    Compramos varias cosas e irónicamente alabó el buen gusto de mi novio. Para David le resultó un profesional interesante que le expuso con detalle la historia de cada una ...