1. Primer clandestino. Primer espontáneo


    Fecha: 17/04/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Webmonster6910, Fuente: CuentoRelatos

    ... Mientras se sacaba el pantalón sacudiendo sus piernas se me quedó mirando como retándome:
    
    -¿parejos?
    
    Yo no podía dejar de mirar su bulto erecto enorme en su calzoncillo. Me moría de ganas y tal vez si no hubiera estado tan enorme tal vez le hubiera permitido penetrarme. Sin embargo el miedo al dolor podía más. Yo quería venirme de algún otro modo que no fuera mi mano y no quería que el dolor me lo echara a perder.
    
    Me moría por tocarme pero aún restaba un resquicio de pudor en mi ánimo frente a éste hombre que se me antojaba tanto. Estaba frente a mí y de pronto se llevó una mano al bulto y se masajeó con placer. Mi primer impulso fue comenzar a masturbarme pero tratando de controlarme me acaricié uno de mis pechos. Él se me acercó un poco mientras seguía tocándose: - ¿ya viste cómo me tienes?
    
    Yo ya no podía contestar. Estaba hipnotizada viéndolo darse el masaje.
    
    Me tomó de la mano y me hizo ponerme de pie. La gravedad hizo el resto. Mi vestido se deslizó hasta el suelo y el sostén se me quedó en la cintura.
    
    Misael se me quedó mirando. Yo no sabía si cubrirme o qué hacer.
    
    -Qué buenísima estás Anita- me dijo y yo no supe si dar gracias o reírme pero sí me sentí que se me hinchaban más los labios allá abajo. La calentura estaba muy por encima del pudor.
    
    Me abrazó y ahí de pie nos estuvimos besando. Yo ya no me controlé y frotaba rítmicamente mi pubis contra su enorme bulto. Lo deseaba. Estaba escurriendo entre mis labios vaginales.
    
    Mientras estábamos ...
    ... en ese faje me terminó de quitar el sostén deslizándolo hacia abajo, lo que aprovechó para tomarme de las nalgas y estrecharme más contra su bulto. De algún modo eso me relajó un poco y dejé caer mi peso un poco sobre sus manos tomando mi trasero sin dejar de sentir su bulto contra mi pubis.
    
    Fajamos un rato así y luego nos sentamos en el sillón. El no dejaba de mirar mi cuerpo y me acariciaba el abdomen. Eso sólo hacía que yo deseara aún más que me tocara abajo con su mano y para dárselo a entender cada vez que acercaba su mano yo elevaba la pelvis.
    
    En algún momento pareció entender y acercó su mano pero tomando el borde de la pantaleta con sus dedos me miró y me preguntó: ¿Puedo? Yo sólo asentí levemente con los ojos y suavemente me fue bajando la prenda. Al llegar a las rodillas yo entendí las piernas y el aprovechó para acariciarlas. Yo afortunadamente me había depilado ese día. Cuando regresó a murarme después de quitarme las bragas, obvio miró mi pubis casi con admiración. Acercó su mano y me tocó casi por encima. Los dos estábamos sumamente excitados y se notaba.
    
    -¿eres virgen?- me preguntó.
    
    Yo asentí nuevamente sin decir palabra.
    
    -Ok, no te preocupes- me dijo. -Estamos bien.-
    
    -gracias- contesté un poco aliviada. Podía relajarme y disfrutar sin el temor a que me doliera esa verga enorme suya.
    
    Se inclinó un poco y me besó apenas un poco arriba del pubis y me miró como tanteando mi rostro. Yo separé un poco las piernas y nuevamente me besó pero ésta ...
«1234...»