1. Piso de amiguitas


    Fecha: 26/04/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: KarlaSuarez, Fuente: SexoSinTabues

    ... él se deleitaba con mis movimientos y mi cara de placer al subir y bajar sobre su verga. Utilizando mi malicia, para acabar de volverle loco, me puse a decirle: . - ¿Te gusta, papi, como me abro para ti? ¿Quieres que sea tu putita? El pobre señor volvió a tener una corrida espectacular justo cuando acababa su tiempo, aunque supongo que se fue muy satisfecho con el dinero gastado conmigo, estando segura de que volvería en cuanto pudiera otra vez. La dueña del piso ya nos había estado explicando que los clientes que iban a su casa eran unos pervertidos a los que les gustaban las niñas y que iban allí a pagar por nosotras porque no podían o no se atrevían a meterse con sus hijas o sobrinas y nos había dicho que intentáramos que los clientes se engancharan a nosotras, poniéndoles cachondos haciendo como si fuéramos sus hijas para que se corrieran más rápido y para que volvieran más a menudo, porque así podríamos sacarles más dinero cada vez, por lo que con lo que fui aprendiendo en esa casa vi que me estaba convirtiendo en una auténtica profesional del oficio. Además, nos lo pasábamos muy bien entre nosotras, porque ya nos conocíamos y era como si estuviéramos en un piso de amiguitas. Yo seguía yendo siempre que podía a ese piso sin que se enteraran mis padres, porque como al salir del Colegio no me veían subirme a los coches, nadie me criticaba y decía en casa que me iba a estudiar a casa de unas amigas. Yo esperaba que a mi papá no se le ocurriera ir nunca a ese lugar porque ...
    ... a él no le gustaban las niñas, porque si no me hubiera tocado a mí en casa, como los papás de otras amigas, que a veces si iban por allí para estar con nosotras. En una ocasión escuché una conversación de uno de ellos con la señora de la casa y una de las niñas, en la que el señor decía la decía: . - Oye, tú tienes una hermana pequeña, que a veces te veo salir del Cole con ella, ¿no?. . - Sí, se llama Clara. . - Me he fijado en ella y es muy bonita. A ver cuando la traes aquí contigo. . - Sí, ella me ha dicho que quiere venir, pero me da miedo que la descubran mis papás. . - Pero puedes traerla una tarde un ratito contigo, que no se enteren. Interviniendo la señora, preguntándole a la niña: . - ¿Ella tiene experiencia ya? . - Algo, en el parque ha hecho pajas y se la chupa a un amigo nuestro. . - ¡Ay, que rico!. (Entusiasmado el señor) Diciéndole la señora: . - Si viniera, sería la más pequeña de las que tengo aquí y tendría que corarla más caro. . - Da igual, se lo pagaría con gusto. . - ¿Puedes traer a tu hermana Clara un ratito, mañana por la tarde? . - Sí, ya le digo cualquier cosa a mi madre. Al día siguiente, llegó Clara acompañada de su hermana y ya estaba el señor esperando: . - Hola, Clarita, ¿quieres que pasemos un rato muy rico? . - Sí (dijo sonriendo) . - Qué ricura. - Mire, no quiero tener problemas con esta niña y por esta vez será mejor que esté con ella aquí en el salón, para que podamos verles. . - Está bien, estoy de acuerdo. El señor empezó a acariciarla ...
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