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Fin de semana especial 5
Fecha: 02/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: kimbocat, Fuente: SexoSinTabues
... rostro, en sus lágrimas, en estos mocos que no le he dejado limpiarse, le dice que sonría, que su dueño la querrá ver contenta, ella hace una mueca mientras oye como tú trasteas algo. Empiezo a toquetear su vulva, a acariciar su clítoris, a ordeñar sus ubres levantadas, ella intenta levantar la cabeza, pero en esta posición es imposible ver nada. Oye un chisporrotear, el pánico se apodera de Amanda, empieza a comprender lo que le espera, a temer y a odiar el momento en que nos contó su historia de esclava, en que nos contó como ayer fue ella y no nosotros, quien jugó con el destino para conseguir sus propósitos. Voy hasta su cara, le hago abrir la boca, le pongo un aparato, que separará sus mandíbulas todo el rato, le cuento lo que va a pasar, voy a marcarla a fuego, volverá con su dueño con el anagrama de mi ganadería, Tú acercas el hornillo a su cara, quiero que lo vea, que sienta el calor de este fuego encendido. Luisa no deja de grabar, le gusta verla babear, llorar, ver como tensa sus músculos clavándose aún más las púas que ya están ensartadas en su piel. Me gusta jugar con su miedo, con sus ojos abiertos como platos, su boca dilatada y sus pechos temblorosos, ahora y aquí tan solo es un animal más de mi propiedad, Y mientras la marcas, meteré mi verga en su boca, me encanta follar a las reses cuando el fuego quema su piel, apagar sus gritos y sus lamentos llenándoles su garganta con mi placer caliente y espeso. Le digo que tú vas a seguir lamiéndole la vulva, ...
... acariciando su clítoris, jugando con ella, con sus nervios y su miedo. Me agacho y junto a su cara le digo -Cuando estés a punto de correrte, sin que tú lo puedas ver, será Nuri quien clave el hierro al rojo vivo en tu pubis-. Con los ojos salidos, moviéndose de manera brutal, intentando decir algo, escupiendo babas y saliva no deja de mirarme, yo le acerco el hierro con el que la marcare, es el perfil de tres argollas entrelazadas, apenas 8 centímetros de largo por 3 de ancho. Luisa graba con la cámara el hierro, mientras Amanda no deja de mirarlo, lo pongo en el hornillo, el fuego empieza a calentarlo. Notas la lengua de Nuri en tu coño, mi verga en tu boca, voy moviéndola lentamente, no tengo prisa, me encanta el tacto de tu lengua, de tus labios, mientras mis manos se aferran a tus pechos. Nuri va lamiéndote de arriba abajo, una vez, y otra, y otra más, mientras Luisa enfoca cada rincón de tu piel. Intentas aguantar, intentas evitar este placer incipiente que el miedo y el deseo hace cada vez más intenso. También paseo mi verga por tus mejillas, me gusta el tacto suave de tu piel morena, tú me miras, mientras intentas disimular tus primeros jadeos, estos movimientos acompasados al ritmo de los dedos de Nuri que ahora juguetean en tu vagina, te gusta cómo te toca, como te acaricia, te encanta lamer y relamer mi verga, sentirte atada y esclava, incluso te excita el chisporrotear que oyes de este hornillo donde arde ya tu hierro enrojecido. Miro a Luisa, ella sonríe, tú estás ...