1. Fin de semana especial 5


    Fecha: 02/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: kimbocat, Fuente: SexoSinTabues

    ... totalmente marcada por el látigo, su culo abierto y un consolador inmenso de púas encastado entre sus nalgas. Solo tu lengua la calma un poco, además le sirve para que la zona de su sexo, de su pubis esté aun sin azotar. Ella ronronea medio desvanecida, otro azote la hace chillar, levanta la cara, me mira con sus ojos rojos, sus mejillas temblorosas y su nariz llena de mocos, y me suplica que le haga fotos, que no deje nada por fotografiar, sus tetas, sus nalgas, su culo ensartado, su coño, su cara desencajada. Para de hablar, su cabeza vuelve a caer, sus cabellos tapan su rostro, coge aire y vuelve a levantar el cuello, sigue hablando, vuelve a suplicarnos que lo hagamos, Nos dice que este viaje a Europa, era una prueba de su amo, quería que buscase y se entregase a un desconocido, quería que le demostrase que era capaz de superar sus miedos… Para de hablar, otra vez cae su cabeza hacia abajo, agotada, exhausta, colgando de sus cadenas, la fusta golpea su culo una y otra vez, hasta que vuelve a levantar la cabeza, traga saliva y sigue hablando, nos cuenta que le asusta cuando su dueño la entrega a desconocidos, cuando alguien en la calle, en un bar, en su trabajo, le dice la palabra mágica, esta que su dueño ha confiado a tanta gente y que les permite usarla cuando, donde y de la manera que les apetezca Me acerco a ella, y le levanto la cabeza por sus cabellos, ella me mira, le digo que se va a llevar un buen recuerdo, también fotos y video, pero algo mucho mejor, digno de ...
    ... una zorra caliente y mojada como ella. Amanda sonríe como puede y con un hilo de voz asiente y se entrega dócil y obediente a cualquier idea que tengamos pensado para ella. Te ordeno que la desates, la quiero en la bobina. Una vez suelta cae al suelo, agarro sus cabellos y la arrastro hacia el interior del establo, ella intenta levantarse, pero no la dejo, sigo avanzando mientras sus tetas se arrastran por este suelo de heno, tierra y piedras. Al llegar le digo que el castigo lo va a recibir en “la bobina”, ella inquieta me mira sin entender nada, que es “la bobina” Sigo tirando de ella, y al final, en un rincón la ve. Una especie de tronco de madera, dos metros de largo, por uno de alto, rugoso y claveteado con pequeñas púas de apenas dos centímetros de alto. Como si fuera una muñeca deja que la ates, por un instante reacciona, intenta zafarse, soltarse, pero la tengo bien agarrada, un par de bofetadas en su cara la hacen desistir de su intento. Ahora sí, sumisa deja que la pongas sobre la madera, la doblas, gruñe de dolor, al notar las púas clavarse en su espalda, en su lomo, en la parte superior de sus nalgas. Incomoda y dolorida, llora mientras tensas las correas que has atado a sus muñecas y a sus tobillos, su cabeza cuelga inmóvil, sus brazos tensados hacia atrás, sus tetas se levantan altivas y azotadas, su vientre dolorosamente doblado hacia adelante y sus patas tensadas por estas correas que la inmovilizan por sus tobillos. Luisa empieza a gravar, se entretiene en su ...
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