1. Mi compañero de trabajo


    Fecha: 11/05/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Jullietta, Fuente: CuentoRelatos

    ... prendas mutuamente. Mi falda queda arrugada en mi cintura, mi blusa abierta, mi sujetador fuera, mi tanga impasible en su sitio, pero apartado por tu mano, te deja ver mi sexo, empapado ya y jugoso.
    
    Tus pantalones desabrochados caen al suelo, el nicky fuera, tu pecho al aire, y tu bóxer que baja empujado por mis manos piernas abajo.
    
    Te invito a sentarte en la taza del wc, mis senos te quedan a la altura de tu boca y empiezas a devorarlos con pasión, tu lengua, mis labios, mi lengua, me besas, me lames y succionas mis pezones erectos, en el centro de mis aureolas rosadas, que mojas con tu saliva. La música de nuestros gemidos, acompañaba el ambiente, mientras mis dedos se enredan en tu pelo, y me presionas contra ti.
    
    Bajas las manos entretanto hasta mis nalgas, empiezas a palparlas, presionarlas con la palma abierta, las acaricias, justo hasta su borde superior tapado por mi arrugada falda. Me da mucho morbo saberme así delante tuyo.
    
    Metes una mano entre mis piernas, tiras del hilillo del tanga un poco hacia abajo, separas hacia un lado todavía más mi tanga, y acaricias mi sexo cuidadosamente depilado. Lo entreabres.
    
    Está jugoso, caliente, tremendamente excitado.
    
    Separo más mis piernas, me acercas más a ti y, me invitas a sentarme encima tuyo, Ahhhhh. Me ensarto en ese delicioso sable que me está esperando, firme, erecto y brillante.
    
    Empiezo ese baile exquisito de una mujer cabalgando encima de un hombre. Mis movimientos te ayudan a que tus manos en mis ...
    ... nalgas colaboren a subirme, para soltarme luego, y dejar que baje de golpe, duro, fuerte, hasta lo más profundo.
    
    Una locura de cabalgada, solo acompañada por nuestros gemidos y suspiros mutuos. El placer se ha apoderado de los dos.
    
    Veo llegar el final y no quiero, te pido que pares. Salgo de ti y me arrodillo.
    
    Y empiezo a lamer y a chupar ese miembro que tan bien se ha acoplado a mi sexo.
    
    Otra vez la sensación de que me acabo, no quiero aún. Tu tronco está empapado de tus jugos y de mi saliva. En la cabalgada me he sentido muy excitada y siento como mis efluvios resbalan por mis muslos.
    
    -“Levántate, apoya tus manos arriba en la pared, abre las piernas”- tus órdenes son rápidas, veo llegar mi final y no quiero desperdiciar la ocasión.
    
    Me quedo en la posición que me has pedido, de espaldas a ti. Pones tus manos en mis caderas y diriges tu miembro a mi entrepierna, penetrándome desde atrás. Tu polla se acopla con gentileza a mí, y empieza el bombeo, con movimientos cada vez más rápidos, ayudándote con la sujeción en mis caderas.
    
    Yo te ayudo sacando el culo hacia fuera en cada empuje tuyo.
    
    Mueves la cabeza a ambos lados, entre gemidos, y entre súplicas: -“córrete, vamos, vamos”.
    
    Tus testículos se aplastan contra mis nalgas, me la estás entrando toda, acoplada, refregándote contra mis paredes vaginales, dándome el máximo placer.
    
    A cada embestida, mis senos bambolean con fuerza. La situación está al límite.
    
    Empiezas a regar mi interior con tu semen, ...