1. El severo castigo de mi vecina


    Fecha: 13/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: abofeteado, Fuente: CuentoRelatos

    ... mesa y en apenas unos segundos me quede dormido debido a mi estado ebrio. Estaba tan cansado y borracho que me quedé completamente dormido roncando a pierna suelta sobre aquella superficie dura.
    
    El tiempo transcurrió sin darme cuenta de nada, Caí dormido profundamente ajeno a todo cuanto sucediese a mi alrededor. Mi cuerpo ya no aguantaba más el exceso de alcohol y quede casi inconsciente. Los rayos de luz cegadores que entraban por la ventana me despertaron. La cabeza me dolía horrores debido a la resaca. Tras un momento de confusión empecé a recordar todo, la noche anterior había bebido demasiado. Fui a incorporarme realizando un gran esfuerzo debido a mi lamentable estado y comprobé que no podía moverme. Abrí los ojos de sopetón y comprobé como me encontraba tumbado bocabajo sobre una mesa baja de madera de salón. Mis muñecas estaban atadas cada una a una pata de la mesa y mis tobillos corrían la misma suerte. Un momento, me encontraba completamente desnudo. ¿Quién me había atado y desnudado? Mi sorpresa fue en aumento cuando descubrí que llevaba un collar grueso de perro alrededor de mi cuello y este estaba sujeto con un candado a una pequeña argolla de la mesa. ¿Cómo había llegado a esta situación? Comencé a recordar todo, esto había sido obra de mi detestable vecina.
    
    Intenté desatarme con todas mis fuerzas, pero fue inútil, las cuerdas apretaban bruscamente mis manos y pies a las cuatro patas de la mesa. La presión de las cuerdas era intensa, apretaban y mordían ...
    ... mi piel sin piedad. El collar estaba firmemente sujeto a la argolla y me impedía ladear o mover la cara. Transcurridos unos minutos desistí de intentar desatarme, era imposible, había sido atado a conciencia. Los nudos no cedían y la cuerda me producía un fuerte dolor que aumentaba según me iba despertando. ”Aaaahhhhh”" Aaaaaaahhhh” me quejé airadamente por la fuerza con que estaba atado e inmovilizado.
    
    La culpable de mi situación hizo acto de presencia en el salón de la casa donde me encontraba atado. El collar que rodeaba mi cuello sujeto a la mesa me impedía levantar la mirada. El perverso invento de la argolla y el collar solo podía ser obra de mi detestable vecina. Hice un gran esfuerzo levantando la barbilla y comprobé como mi vecina me miraba de forma impasible con el rostro muy serio. Su cara delataba un terrible enfado y odio hacia mí.
    
    —Veo que por fin has despertado —Ironizó la señora.
    
    —Suéltame inmediatamente —La reproché furioso.
    
    —No estás en condiciones de exigir nada. Si no te has dado cuenta quien manda aquí soy yo. Veremos si ahora eres tan valiente y te atreves a insultarme y faltarme al respeto como hiciste anoche —Contesto la señora subiendo el tono de voz ante mis continuas exigencias para que me soltara.
    
    —vieja foca, bola de billar, vieja bruja. ... —Repetí de forma muy chulesca todos los improperios que la dediqué la noche anterior. No iba a doblegarme o asustarme ante aquella mujer.
    
    —Vas a lamentar haberme faltado al respeto, te prometo ...
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