1. Los Pastrana y los Salvatierra (Capitulo 2)


    Fecha: 15/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos

    ... anal causando unos berridos impresionantes a la joven. Los alaridos y la respiración jadeante de Zacarías sonaron al unísono, fue un encule tremendo, frontal, a polla limpia con ensanche de canal polarizado en el orto que a medida que se iba abriendo paso las riberas se iban dilatando llegando al final del trayecto y rematando en continuas embestidas hasta los cimientos con movimientos pélvicos hasta quedar la polla remachada como si de un clavo en la pared se tratara. Fue una sodomización a full.
    
    Sarita iba acompañada de su chofer, acomodada en el asiento trasero y vestida con gracia juvenil, espigada y vivaz que le daba esa mayoría de edad adquirida hacía unas semanas. Observaba por la ventanilla del coche la adusta carretera y la aspereza antiestética del paisaje teniendo que haberse conformado con esta aburrida salida en un entorno aburrido, solitario y repelente lugar.
    
    Por su parte Filipo conducía el coche pensando en el encargo que le había hecho don Luis, de vigilarla, pero no agobiarla. Diligente y servicial, marido del ama de llaves, Filipo estaba atento a todo en todo momento para no defraudar a su señor. Enjuto de porte aristocrático con un bigote imperial blanco de andares de jirafa africana y aséptica cuando trataba con otra gente que no fuera los Salvatierra.
    
    Nada más bajar del auto Filipo abrió a la señorita, la cual con cabeceo coqueto y pendiente de no abrir mucho sus labios debido a su ortodoncia le daba las gracias. Tras lo cual se dirigió ...
    ... con paso de pájaro hacía el descampado, el cual podía notarse ese ambiente recargado de olores porcinos, bovinos y una ligera brisa acentuaba más ese ambiente recargado. Tres cuervos graznaban en el aire, revoloteaban en círculo. Sarita estaba delante de la caseta de chucherías comprando unas palomitas, mientras Filipo la observaba a distancia acatando las órdenes. El antagonismo de los destinos se había puesto en marcha.
    
    Zacarías daba constantes bocanadas a su cigarrillo sin desprendérselo de la boca, miraba a Sarita, estaba hinchado de sangre, su apetito de ella parecía insaciable. Mientras tanto Nacho paraba la máquina de las palomitas y Rosa se acicalaba a la espera de la señal de Zacarías, el cual no tardó en dar aviso mediante un ladeo de cabeza. Los engranajes de la máquina empezaban a moverse, era el inicio de la famosa estrategia de Zacarías: El arramble pelón.
    
    Rosa, con decisión y con pasos envarados se dirigía hacía Filipo, pintada, con escote que ponía de buen humor, su falda corta mostrando esos muslos nervudos llevaba un balanceo que paso si, paso no, mostraba ese culo esférico circular con raja semiabierta, el cual estaba incrustado el tanga de hilo. Filipo no pudo dejar de mirarla embobado, en ese devastado lugar nunca hubiera pensado encontrar una mujer con ese arrojo.
    
    — Vaya pedazo de buga manejas —dijo en un tono que pareciera que lo conociera de toda la vida.
    
    — Buenos días señora, veo que le gustan los autos —Contesto Filipo con expresión de ...
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