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Extorsión en familia
Fecha: 18/05/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: fernandete, Fuente: CuentoRelatos
... Alfredo y yo en la mesa pues mi madre y mis tías se habían ido a la cocina, desde el comedor alcanzaba a escuchar sus pláticas y quehaceres. De pronto mi tío tomó mi mano izquierda y la llevó por debajo del mantel de la mesa hasta su entrepierna. Los dedos de mis manos se toparon con su verga que ya la tenía por fuera de la cremallera. Me exigió que lo pajeara ahí mismo y que esa era su segunda petición. Me puse bastante nerviosa porque lo único que dividía al comedor de la cocina era una cortina de tela y temía que en cualquier momento alguien saliera y nos viera. Afortunadamente el mantel que cubría la mesa llegaba hasta el suelo, por lo que pude maniobrar con cierta facilidad sin que se notara lo que pasaba por debajo. Mi tío y yo nos quedamos sin hablar, ambos atentos a los sonidos que avisaran de alguien aproximándose. Dadas las circunstancias traté lo mejor que pude de masturbar su polla sin que se evidenciara en mis movimientos o ruidos. A mi tío le costaba esconder el placer que le provocaba mi mano, sus ojos se torcían y soltaba de vez en cuando unos suspiros que delataban lo bien que la estaba pasando. Al ver la mantequilla en la mesa tuve la genial idea de untar un poco al miembro de mi tío para ver si así se corría más rápido. Lo hice y comencé a recorrer con mi mano su verga untada, la mantequilla funcionó como un lubricante. El tío Alfredo se puso como loco, apretaba los puños y cerraba los ojos por las fuertes sensaciones de la tremenda paja que le ...
... propinaba. En unas 2 o 3 ocasiones mi tía Rebeca salió de la cocina al comedor a ofrecernos más café o llevarse los platos sucios, por suerte ninguna vez nos pilló. Luego de un rato mi tío se aburrió de la paja y me obligó a meterme debajo de la mesa para comerle la polla. En contra de mi voluntad tuve que escabullirme y comenzar a chuparle el pito, una experiencia totalmente nueva para mi pues nunca había engullido un miembro sabor a mantequilla ni tampoco había mamado debajo de una mesa. Mientras relamía esa verga escuché de nuevo a mi tía Rebeca salir al comedor y me detuve un instante, ella preguntó por mí a lo que mi tío le respondió que había ido al baño que no tardaba en regresar. La tía Rebeca regresó a la cocina y apresuré mis mamadas hasta que por fin el tío daba señales de que estaba a punto de reventar. Tomé una servilleta y pajeándolo con la mano hice que arrojara toda su leche en ella, por lo menos esta vez no tuve que recibir su semen en la boca. Guardé su polla y le subí la cremallera para luego salirme cuidadosamente a la superficie. Disimulamos un rato con más café y nuevamente me mostró cómo eliminaba de su celular la segunda foto. Ya por la tarde todos los invitados se retiraron a sus hogares incluyendo mi tío Alfredo. Debí de sentirme aliviada de que se fuera, aunque en realidad me quedé inquieta pensando que aún tenía una foto más en su posesión. Con lo descarado y pervertido que resultó ser el tío me temía lo peor. Pasaron varios días hasta que llegó el ...