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Regalo de Aniversario
Fecha: 08/06/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos
Primeramente, debo confesar que mi esposa, desde que se adentró en sus cuarentas, vive en un estado de excitación y deseo permanente lo cual, dadas las circunstancias, le ha hecho explorar su sexualidad a los más altos niveles de excitación. Su curiosidad ha traspasado las fronteras de lo convencional y en cada nueva experiencia quisiera saber qué tan lejos es capaz de llegar. A mi, particularmente, me hace muy feliz el hecho de verla a ella desarrollarse plenamente como mujer en todas sus áreas de desempeño y que mejor que se descubra realmente cómo es… Detrás de esas experiencias existe tos una coqueta curiosidad, pues cada en cada nuevo encuentro pareciera descubrir sensaciones nuevas, comportamientos dormidos o secretas fantasías en turno para ser exploradas. Y creo, piensa ella, no pierde la oportunidad de aprovechar esas aventuras si existe la posibilidad abierta de acceder a ellas. Entonces, cada nueva propuesta que le hago definitivamente le resulta bienvenida. Le estaba haciendo el amor a mi esposa en una fecha próxima a cumplir nuestro aniversario No 25 cuando, quizá esperando una respuesta diferente, le pregunté si deseaba volver a encontrarse con el muchacho mulato aquel con el que había tenido ya dos encuentros anteriores. Tal vez fue el momento indicado para hacer la pregunta pues la respuesta, sin mucha vacilación, se dio de inmediato y en sentido positivo. Era indudable que ella había experimentado sensaciones muy especiales con aquel hombre y para ...
... nada descartaba la posibilidad de revivir nuevamente esos momentos. Y, ante la oportunidad que yo le brindaba, con toda franqueza me daba su opinión: Sí… Ella quería nuevamente hacer el amor con él. La verdad no me sorprendió, pero si me causaba curiosidad saber las razones por las cuales ella persistía en encontrarse especialmente con ese hombre. Siempre he pensado que si uno anda dispuesto, la pareja es lo de menos. La sensación llega siempre y cuando el estímulo sea el adecuado. Y si su apetito sexual estaba incontenible por aquellos días, ¿por qué debía calmarlos necesariamente con aquel mulato, habiendo tantas opciones disponibles? Sin embargo, y ante su respuesta tan concreta, quise complacerla una vez más y le prometí que se lo regalaría de aniversario; pero a partir de ese día nunca volvimos a hablar de ello. Tomé contacto con ANDRES, pues ese es el nombre de aquel muchacho, poniéndolo al tanto de mis intenciones: “Qué él fuera el regalo de aniversario para mi mujer”. Y claro, como era de esperarse, no se resistió para nada a la idea. Era sexo fácil, sin tanto trabajo… Y él, claro, estaba disponible. Como la vez anterior, me pidió instrucciones para actuar con ella, pero le indique que dejáramos que las cosas se dieran naturalmente y que cada quien se comportará como el momento y las circunstancias se lo indicaran. Quedamos de acuerdo en que nos veríamos en un MOTEL, previamente acordado, sin que ella supiera nada del asunto. El encuentro tendría que ser una ...