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Regalo de Aniversario
Fecha: 08/06/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos
... incorporarse, se puso de pie sobre la cama, apoyó sus manos en el respaldo y permitió que mi esposa, de rodillas, en medio de sus piernas, continuara con su labor… Parecía que nunca se cansara… Siempre he creído, en parte, que aquel muchacho siempre se ha comportado así frente a mí, pues sabe que estoy fotografiando cada una de sus faenas; de manera que posa de una y otra forma para aumentar nuestra colección de imágenes, que también son de él, por supuesto. Llegados a ese punto de excitación el hombre decidió que era hora de penetrarla. Se colocó el preservativo, la hizo colocar en la posición del perrito y la penetró desde atrás. Empujó y empujó durante unos instantes mientras mi mujer empezó a emitir gemidos, casi inaudibles, siguiendo el ritmo de sus embates. Después él se echó hacia atrás, colocando a mi mujer casi sentada sobre su miembro. Y allí, penetrándola casi lateralmente, prosiguió su embestida, empujando hacia ella una y otra vez mientras sus manos acariciaban con emoción sus prominentes senos. Ella, ahí sí, dejó oír unos sonidos un poco más fuertes… Después él se ha retirado unos instantes preparando una nueva embestida, permitiendo que ella se acueste boca arriba. Y casi sin decirse nada mi mujer levantó sus piernas, abriéndolas a los costados, invitando a aquel hombre a que la penetrase nuevamente. El, sin dudarlo, así lo hizo… Y de una manera delicada y suave, poco a poco fue introduciendo su miembro en la concha de mi mujer. Algo debía sentir ella ...
... en ese momento, pues extendía sus brazos colocando sus manos sobre sus sexo, sin llegar a tocarse, como absorbiendo la energía que ese contacto producía… Y luego, quizá pasado el momento de mayor excitación, o tal vez cansada en aquella posición, bajó sus piernas. El, entonces, se colocó sobre ella en la posición del misionero, manteniendo aún su miembro adentro. Aprovechó allí para besarla nuevamente y prodigarle nuevas y más intensas embestidas, cada vez a mayor velocidad, hasta que eyaculó en el más sigiloso silencio. Luego de lo cual se retiró cautelosamente… Sin embargo, el hombre aquel quería ganar tiempo y darse la oportunidad de recobrar fuerzas, por lo cual nos propuso tomarnos unas fotografías mientras hacíamos el amor. Ella lo miró, como interrogándole el porqué… También me miró a mí como buscando aprobación y finalmente ella estuvo de acuerdo. Y yo, que estaba realmente excitado por la sesión que acababan de protagonizar, no tuve dificultad en desprenderme de mi ropa y estar muy rápido al lado de mi mujer. Al llegar a su lado ella me recibió con aceptación, pero con una actitud evidentemente diferente a la que mostrara con aquel muchacho. Con él era pura pasión y desenfreno; Conmigo la cosa era diferente. Sexo más reposado y quizá predecible. Pero aún así me coloqué sobre ella, quien me esperaba recostada en la cama boca abajo, penetrándola desde atrás. Empecé a moverme con ritmo y cadencia, tratando de ejercer presión con mi miembro en todos los rincones de ...