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Las carnosas tetazas de mi suegra
Fecha: 11/06/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: Coque59, Fuente: CuentoRelatos
... que estaba en mi poder y tomé su quijada para llevar la cabeza hacia atrás con firmeza -nuevo elemento del masaje- y triunfalmente su mano izquierda pareció olvidarse de lo que buscaba, la blusa descubrió más porción de su seno derecho y ya alcanzaba a ver el pezón, con el movimiento impreso parecía un seno bamboleándose a causa de una acalorada culeada, mi picha parecía reventar de lo dura que estaba y en ese momento aproveché para apoyarla en la espalda de la suegra, era imposible que no se percatara de mi estado febril. ¡Toda esa carnosa tetaza a disposición de mi vista! Mi picha queriendo perforar la espalda de la suegra y la complicidad de ella eran dos cosas deliciosamente excitantes, lo prohibido, la carnosidad, su bamboleo, el hecho de que ambos nos comportábamos como si nada estuviera sucediendo, todo me pareció sumamente delicioso, hasta que el maldito timbre sonó estruendosamente; era la hermana menor de mi suegra que venía a visitarla, vaya momento que escogió. Llegó la tía y se sentó enfrente de nosotros a presenciar el masaje, comenzaron a charlar de sus cosas y no me quedó más remedio que finalizar la sesión con el ablandamiento muscular necesario, mi picha seguía pegada a la espalda de la suegra y se resistía a perder consistencia, en ese estado no podía dar por finalizado el masaje y presentarme ante la tía, aleje mi mástil de la espalda hasta que poco a poco el miembro se perdió entre mi ropa interior; pude sentir cierta humedad en la prenda y en ...
... mi órgano, era líquido preseminal. -¡Listo! Ya tiene para tres o cuatro días. -Gracias, ahora te voy a preparar un rico té. -No; me voy, tengo cosas que hacer. Me dirigí al baño para verificar el estado en que había quedado; la picha no estaba flácida por completo y unas gotitas asomaban, dura tarea tratar de orinar a causa de la excitación experimentada y el recuerdo en mi memoria de ese monumental seno derecho, una delicia que esperaba volver a disfrutar en unos días más. Las siguientes sesiones fueron una réplica de la última descrita, fueron convirtiéndose en tediosas y yo ya necesitaba algo nuevo, necesitaba ingeniármelas para posar mis manos en esas tetazas y si ella se encontraba sentada me parecía imposible, así fue como convencí a la suegra que los masajes debía dárselos estando ella echada en la cama, después ya vería cómo hacerle para conseguir mi objetivo. A regañadientes aceptó mi sugerencia y se tendió en la cama con la espalda desnuda, esparcí lubricante y comencé el rutinario masaje. Por más que daba vueltas en la cabeza, no lograba un pretexto válido para tocar esas voluptuosas tetazas, comencé a refregar el trapecio derecho con mi mano derecha y tímidamente -dizque con descuido- posé la mano izquierda en su aleta dorsal izquierda, continuaba el masaje y lentamente descendía la mano hacia la teta izquierda, ya sentía su costado, seguía el masaje y continuaba avanzando con la mano izquierda hacia mi objetivo, ahora era clara la redondez y ...