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La mujer del disidente (02). El interrogatorio
Fecha: 28/06/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: Senatore33, Fuente: CuentoRelatos
... empezar, descríbenos cómo ibas vestida -pidió el oficial-. -Llevaba un pantalón corto, una camiseta, y zapatillas de deporte, pero tras la caminata me duché y me puse el pijama. -¿Te duchaste con la puerta abierta? -Cerré la puerta, pero no pasé el pestillo. -¿Y por qué cerraste la puerta, Amalia? -Siempre lo hago así, señor. -¿Te da vergüenza que tu marido te observe duchándote? -Nunca me observa cuando me ducho -respondió Amalia-. -¿Y eso a qué se debe? -Me incomoda mucho la idea de estar desnuda delante de alguien, aunque sea mi marido, y él lo sabe. Cuando llegamos a casa siempre bajo las persianas para cambiarme de ropa, y cuando voy al baño siempre cierro la puerta. Antonio lo sabe, y lo respeta, nunca he tenido que hablar de ello con él. -Hombre... que cierres las persianas para que no te vean los vecinos lo podemos entender, pero... ¿delante de tu marido? -inquirió el capitán-, ¿cómo folláis entonces? -Él suele ser el que lleva la iniciativa. Cuando tiene ganas se acerca a mi, y yo apago la luz antes de continuar. -Hablando de continuar -aprovechó el capitán-, ¿cómo seguía vuestra velada romántica del fin de semana? -Yo salí de la ducha con mi pijama puesto. -¿Qué llevabas debajo? -Unas bragas, señor. Sin sujetador. -O sea, como ahora. -Si, señor, como ahora -tuvo que reconocer ella-. Pero en lugar de zapatos y un vestido, iba descalza y con un pijama formado por una camiseta y un pantalón corto. Amalia hizo ...
... una pausa, pero ante el silencio de los presentes, cogió aire y continuó con su relato: -Antonio y yo seguimos bebiendo hasta que él se sintió excitado y quiso acostarse conmigo. Me refiero a follar -corrigió cuando vio que la iban a volver a interrumpir. Tras ver que el capitán estaba conforme con cómo se encarrilaba el relato, Amalia prosiguió-. Empezó a tocarme las piernas y los pechos por encima del pijama, que es lo que suele hacer, y yo le cogí por la mano y lo dirigí al dormitorio. Allí apagué la luz, me quité toda la ropa que llevaba puesta, y a él le quité los zapatos, los pantalones y los calzoncillos. Entonces saqué un preservativo de la maleta y se lo di. -¿De qué maleta? -preguntó uno de los dos policías a su costado- ¿de la tuya o de la del gilipollas? -De la mía, señor -respondió Amalia, que aunque ofendida por el insulto gratuito a su marido no protestó-. Los tres hombres se miraron con complicidad e hicieron muecas disimuladas de aprobación, que Amalia captó e hizo que se estremeciera pensando en lo que le depararía el futuro cercano. -¿Y cómo follásteis? -preguntó el capitán-. -Me coloqué sobre él y busqué su pene con mi vagina. -¿Así de rápido, sin chupársela ni nada? -Sí, señor -contestó Amalia- -¿Nunca se la chupas? -le preguntaron- -No, señor -contestó ella, pero pensando que podrían preguntarle también a Antonio y encontrar alguna incongruencia entre los relatos de ambos, decidió dar más detalles para no ofrecerles excusa ...