1. La mujer del disidente (02). El interrogatorio


    Fecha: 28/06/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: Senatore33, Fuente: CuentoRelatos

    ... alguna-. A mi no me gusta -confesó-. Le he intentado chupar su pene solo un par de veces, pero me resultó muy desagradable.
    
    -¿Por qué lo hiciste? -le preguntaron-.
    
    -Antonio me lo pidió, pero como vio que no me resultaba agradable no lo volvió a pedir -les explicó-.
    
    Amalia observó como el capitán volvía a tomar notas en su cuaderno, quién pendiente del relato hacía tiempo que no escribía nada.
    
    -¿Por qué usáis condón?
    
    -Durante una época tomaba la píldora, pero creemos que el condón es un método más seguro -respondió ella-.
    
    -¿De qué tienes miedo? -le preguntaron-.
    
    -Antonio y yo hemos decidido no tener hijos por el momento -les explicó ella-.
    
    -Hablemos del agujero de tu culo -le espetó el capitán groseramente-, ¿cuántas veces te lo han perforado?
    
    -Ninguna, señor, eso no lo hemos probado nunca.
    
    -¿Y a qué se debe que tu maridito te haya privado de tal placer?
    
    -Sabe que tampoco me gusta.
    
    -Vaya, no le gusta nada -protestó uno de los dos policías de menor rango, el que menos hablaba-.
    
    -¿Y cómo sabe que no te gusta si no lo habéis probado? -preguntó el capitán-.
    
    -Porque me duele -indicó Amalia-. Quiero decir, hasta el sexo vaginal me duele en determinadas posturas. Es por eso que me coloco yo encima de él, para controlar la penetración y los movimientos, y no pasar tanto dolor.
    
    -Interesante -declaró el capitán, quién durante los siguientes minutos estuvo escribiendo varios párrafos ...
    ... en su cuadernillo-.
    
    El silencio incomodaba a Amalia casi tanto como tener que dar las explicaciones a las que había sido obligada. No sabía si estaba haciendo bien. Parecía que al obedecer y responder humildemente estaba agradando a sus captores, y de momento conservaba su ropa encima, que era su principal objetivo. Pensó que si en algún momento le exigían quitarse la ropa se negaría en banda, y pensaba que existía la posibilidad de que la desnudaran a la fuerza. Estaba claro que respondiendo a sus preguntas estaba excitando sexualmente a esos hombres, y si por ellos fueran querrían más. Pero también sabía que había leyes que tendrían que cumplir, aunque en ese momento ellos fueran los que ostentaban el poder frente a ella. Por eso no quería hacer ni decir nada que ellos pudieran utilizar mínimamente como excusa para castigarla de alguna otra manera.
    
    -Bien, Amalia, hemos terminado por ahora. Por favor, dirigidla a la habitación contigua para proseguir con su registro -les pidió a sus hombres-.
    
    De nuevo la sujetaron por su brazo y abrieron una puerta que la dirigiría a la siguiente habitación. Amalia avanzó pensando que si bien había conservado su vestido, la habían hecho sentir tan expuesta y humillada como si no hubiera llevado ropa alguna. Sin duda ese interrogatorio habría marcado su vida para siempre. Dudaba que pudiera volver a recuperar su dignidad y amor propio algún día, por mucho tiempo que pasara. 
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