1. Mi primer trío y doble penetración


    Fecha: 29/06/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: PerlaBlackheart, Fuente: CuentoRelatos

    ... dijo Tommy, riéndose y dándome un codazo. Recorrimos el resto del camino en silencio. Aunque ya en mi mente formaba escenas de sexo entre los tres, tal cual si fueran escenas de la película porno que viéramos días antes. El muy maldito de Tommy había logrado meterme su idea a la cabeza.
    
    Llegamos a con Raúl, que nos recibió amablemente. Nos ofreció unas cervezas como siempre y se dedicó a trabajar en mi piel. Llevamos la plática de lo más normal, hasta que termino su trabajo. Antes de irnos, Tommy le invitó a la casa a tomar un par de cervezas y ver el juego de football de los domingos, despidiéndose de él y saliendo hacia nuestro carro, dejándome sola con Raúl.
    
    —Sí, me parece bien. Yo llevo unas cervezas y algunas botanas. Necesitas algo más que lleve, Perla? —dijo dirigiéndose a mí.
    
    —Pues... solo ve con muchas ganas, yo me encargo de lo demás —le dije mordiéndome el labio inferior y mirándolo coquetamente. Acercándome a él, me pegué a su cuerpo y le di un pequeño beso en la mejilla, rozando un poco sus labios. Raúl se sacó de onda y solo atinó a decir okay y sonreírme mientras yo salía tratando de mover mi pequeñísimo trasero de forma sexy. Ya había empezado el plan y era demasiado tarde para arrepentirme.
    
    Para no hacerla larga, al día siguiente se presentó Raúl en la casa, por la tarde. Llevaba refrescos, cerveza y algunas botanas. Tommy lo recibió y se fueron a la sala a ver el partido que apenas iniciaba. Yo había preparado algo de comer y me encontraba en la ...
    ... cocina. Ese día había decidido vestirme casual, pero sexy. Llevaba una blusa blanca con los botones superiores desabrochados, de manera que lograba verse un poco de mis pequeños pechos, los cuales lucia con un brassier negro semi transparente de media copa que apenas lograban cubrir mis pezones. Debajo usaba un short de mezclilla color negro que dejaba ver mis largas y delgadas piernas, y una tanga también de color negro que para esas horas la sentía empapada de mis jugos. En parte por la excitación del momento y en parte por los nervios por lo que estaba a punto de hacer. Finalizando con mis zapatos de plataforma que me hacían ver más alta de lo que era, con las cintas desabrochadas para poder quitármelos rápido en caso de ser necesario. Y obviamente mis muchos tattoos, que a diferencia de mi lugar de trabajo donde siempre los ocultaba, aquí en casa los lucia orgullosa.
    
    Vibró mi celular y vi que era un mensaje de mi molestoso vecino adolescente. Si bien al principio me caía mal, con el tiempo habíamos limado asperezas y ahora era un especie de pequeño cómplice.
    
    —Que haces? —me preguntaba en un texto.
    
    —Lo pendejada más grande de mi vida, o lo más cachondo. Aun no sé cómo definirlo —contesté.
    
    —Por quee?? Que vas a hacer?? —me contestó el chaval.
    
    —Espera un poco y lo sabrás —le dije sabiendo que seguramente estaría pegado a la ventana espiándome como siempre lo hacía.
    
    Llegué a la sala y los chicos ya estaban viendo el partido. Me senté en medio de ellos dos, ...
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