1. Un profesor, una alumna y un colegio católico – Parte 7


    Fecha: 02/07/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Xander_racer2014, Fuente: SexoSinTabues

    Hasta entonces había sido una sumisa total… siempre hizo lo que le ordené y se dejó hacer lo que me viniera en ganas. Nunca protestó nada y siempre se entregó incondicionalmente. Pero aun así, su rol no dejaba de ser muy pasivo. La idea de conseguirme otra sumisa nació de su propia inquietud y la llevó a dar un gran paso adelante, al asumir un rol activo, creativo y protagónico. En parte, creo que esta creatividad se fue desarrollando en ella desde los juegos eróticos que disfrutábamos, en los cuales yo siempre le dejaba amplia libertad para crear sus personajes. La ladrona era su preferido por lejos. Aquellos forcejeos bruscos la excitaban al máximo, pero conmigo siempre perdía. Tal vez necesitaba de alguien con quien jugar y no perder. Yo sostengo con plena convicción que toda sumisa que disfruta de ser dominada, en algún momento necesitará dominar a alguien, como única forma de entender lo que ella misma siente y más que entenderlo, disfrutarlo. Es la ambigüedad del ser. Para nuestro siguiente encuentro del viernes, ya que nos veíamos día por medio tres veces a la semana, Cecilia me confirmó que ya tenía todo arreglado. Micaela había aceptado la propuesta y sería mía durante toda una noche. Realmente deseaba más que nada en el mundo, el soñado viaje que le habían prometido sus padres. Estaba dispuesta a todo por conseguirlo. La coartada que mi sumisa construyó ingeniosamente consistía en que ante los ojos de los padres de Micaela y la madre de Cecilia, ambas chicas se ...
    ... encontrarían para salir el sábado a la noche. Cenarían en casa de Micaela para llenar un poco los ojos de sus padres y luego se irían a una “discoteca”, como tantas adolescentes acostumbran hacer los fines de semana. Lo cierto es que una vez fuera de casa de Micaela, tomarían un taxi para venir a mi casa. La preciosa perra calienta hombres iba a probar las consecuencias de sus actos, conmigo. Y yo tenía todo preparado para hacerle sentir el máximo rigor de una plena dominación, que le proporcionaría una experiencia sexual nunca antes vivida, pero que aparentemente formaba parte de sus fantasías. Sobre las once y media de la noche del sábado, un vehículo de alquiler se detenía frente al jardín de mi casa. Al abrirse la puerta trasera, lo primero que vi desde la pequeña ventana en la parte superior de mi puerta de entrada, fue una esbelta pierna que apoyaba un zapato de taco alto y fino. Micaela descendía del taxi con el glamour de una diva. Al terminar de salir, se quedó parada frente a la puerta, esperando el descenso de Cecilia que le pagaba al conductor, con dinero que yo le había dado para esos gastos. Micaela lucía una brevísima minifalda jean que hacía que la belleza de sus esbeltas piernas resultara interminable. Un top corto que dejaba su abdomen al aire y apenas se estiraba lo suficiente para contener sus formidables pechos. Hombros seductores totalmente descubiertos y toda la belleza de su perfecto rostro sin maquillar, tal como instruí a Cecilia para que así me la ...
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