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Más que compañeros
Fecha: 21/07/2020, Categorías: Otras Categorías, Autor: noonme, Fuente: CuentoRelatos
A veces la vida te da sorpresas y a mí me dio una bastante grande. Todo empezó el día de cumpleaños de un compañero de trabajo, el encargado para ser más exactos. Ese mismo día nos dijo que iba a invitarnos a comer para celebrar su onomástica y al terminar la jornada laboral nos reunimos todos en el restaurante acordado. Allí estábamos: Dani: el cumpleañero, 33 años, casado y como él dice... guapo, joven y con dinero; Sandra: una compañera de ventas; Leo: un chico uruguayo que se vino a probar suerte a España, también en ventas; Marivi: nuestra secretaria; Toni: uno de los mecánicos, el mejor; José: otro compañero de ventas de 18 años que solo estaba para ganarse unos € en verano; Valentín: mi novio. Quise traérmelo para que no estuviese solo. Todos mis compañeros sabían lo mío, creo que todo el mundo lo sabe, nunca me he escondido; Yo: poco hay que decir de mi... joven, guapo, con dinero... Y empezamos a comer... Cada uno se pidió un plato diferente, pero todos bebíamos lo mismo: sangría y cerveza. Después de comer nos tomamos 3 chupitos por cabeza y no veas como íbamos. Al terminar la comida nos fuimos a un chiringuito para seguir bebiendo y ya empecé a desmadrarme, comencé a lanzarle piropos a José estando delante mi novio, pero eso no me importaba ya que sabía que Valen no se iba a enfadar porque más de una vez me ha visto con alguna copa de más y sabe que de las palabras no paso. Así estuvimos hasta las cuatro de la tarde, todos bebiendo y festejando ...
... hasta que se nos hizo la hora de volver a trabajar. Mi novio se fue un poco antes ya que tenía que ir andando hasta su trabajo (una tienda de lámparas) y yo seguí un rato más con mis compañeros dado que entro media hora más tarde y ahí nos quedamos con las bromitas y siguiendo tirándole los trastos a José, preguntándole que cuánto dinero aceptaría por acostarse conmigo demás historias y nada, él no cedía, que solo le gustaban las chatis y que me buscara a otro. Pobrecito, la vergüenza que debió pasar. Y llegó el momento de volver a las tiendas. Yo estoy a cargo de una, en el club náutico, solo para mí. No os imagináis lo mal que me sentía, pensando que todos los clientes se darían cuenta que estaba bebido. Para que se me pasara más rápido iba llamando a las otras tiendas y cada vez que se ponía José le insistía, ya más por cachondeo que por otra cosa y el chaval empezaba a cabrearse y me decía que me iba a zurrar cuando me viese, que vendría a esta tienda cuando terminara su turno para darme dos guantazos. Ya no insistí mas. No quería que se mosqueara conmigo. Me sorprendí, me asusté al verlo entrar por la puerta, pensé que realmente quería pegarme, pero me equivoqué. José vino y sabía lo que quería. Empezó a hacerme preguntas sobre la homosexualidad y sobre mi novio y yo le respondía un poco asombrado por tanta curiosidad. Y llegó el momento. Me dijo que quería probarlo, que era hetero, pero sentía esa curiosidad, que no me había dicho nada antes porque estaban ...