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Más que compañeros
Fecha: 21/07/2020, Categorías: Otras Categorías, Autor: noonme, Fuente: CuentoRelatos
... todos los compañeros de trabajo y él no quería que nadie se enterara. Y yo acepté ser su conejillo de indias. Lo siento por mi novio, pero no pude resistirme. Más de una vez había visto su cuerpo sin camiseta y más de una vez me había puesto a cien. El entrenaba futbol desde los 11 años y tenía un cuerpo... moreno, con el pelo corto y todos los abdominales marcados, descubrí músculos que ni sabía que existían. Cerré la tienda y nos metimos en el probador de ropa. No pude resistirme, le besé y me correspondió. Nos desnudamos mutuamente y noté como empezaba a empalmarse. Le miré a los ojos y por un momento pensé en mi novio. Ya no me importaba nada. Solo quería que José, hetero hasta la médula me hiciera morir de placer. Me agaché y me metí su rabo en mi boca, creció hasta su máximo esplendor. Desde abajo vi todo su pectoral bien fibrado y sin ningún pelo, tenía ante mí un cuerpazo joven, atlético y dispuesto a darme placer. Se la mamé. Me la tragué hasta los huevos. Me cogía la cabeza con sus manos y marcaba el ritmo. De pronto paró. Yo noté un sabor amargo, intuí que se iba a correr. Me levantó y me besó, así durante unos minutos. Me dio la vuelta. Ya sabía lo que quería hacer. se lo consentí. Me incliné un poco e intentó penetrarme. Me dolía. Se puso un poco de saliva en su mano y la llevó hasta su miembro. Volvió a intentarlo, pero esta vez con más presión. Me tenía agarrado por la cintura, me empujó hacia ...
... él. Entró. Me dolió. Chillé. Empezó a moverse. A mí me resbalaban las lágrimas de dolor por lo que me había hecho. Al cabo de un minuto ya no me dolía. Sentía como su pene entraba y salía de mi trasero. Podía sentir sus venas, como le latía, como me apretaba la cadera cada vez que empujaba. me mordía el cuello. Podía sentir su húmeda lengua. Me abrazaba por detrás en cada embestida. Yo empecé a pajearme y de pronto noté que me cogía la polla. Él tomó el relevo. Me masturbaba. Podía sentir como su pelvis chocaba contra la mía. Cada vez iba más rápido. Yo le pedí que dejara de masturbarme varias veces, porque me iba a correr. Me dijo que estaba a punto de correrse. Y yo le dije que también. Empezó a embestirme más rápido y con más fuerza. Terminé. Soltó mi polla y me cogió de la cadera. Embestía como un loco hasta que de repente paró y sentí latir su polla. Empecé a sentir mi culo mojado. Se estaba corriendo. Sentía como salía su leche, su polla se convulsionaba con cada chorro. Al terminar de correrse dentro de mí me abrazó y dijo que no quería sacar su polla de dentro de mí. No quería que ese momento terminara. Yo le dije que tampoco pero que ese momento no podía ser eterno. Decidimos repetirlos y así lo hicimos. No podíamos parar el tiempo, pero si aprovecharlo. A día de hoy mi novio no sabe nada y yo sigo con mis relaciones con José cada vez que quedamos. Ahora ya no lo hacemos en el trabajo, quedamos en mi casa o en la suya.