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(6) Mercado medieval Portus
Fecha: 22/07/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Caminante, Fuente: CuentoRelatos
... dos sillas, y cubriendo la mesa un lienzo y en su centro el dibujo de una triqueta celta. Parecía una especie de feria medieval y estaba en la plaza mayor del pueblo, un antiguo pueblo, yo le llamé el Portus debido a un antiguo muelle romano del que apenas quedaban piedras. Me miraba con curiosidad, no tenía ningún cartel ni imágenes que llamara la atención, pero si, terminaba el verano y llevaba guantes, largos guantes que le cubrían medio brazo, y colgaban dos finos hilos con extrañas figuras, pidieran ser símbolos. Moví ficha mirando esos símbolos, uno de ellos era una extraña nube escalonada. - ¿Qué cobra por respuestas? La pregunta tenía su miga, nada mejor que empezar por el metal en curso. - Muchas veces no encuentro respuestas y tampoco las invento. Por comunicación en dos direcciones de quince minutos, mi tiempo le valoro en 10€. De un gran bolsillo lateral, sacó un extraño reloj de arena de colores. Cinco finos tubos de diferentes colores. Y le puso acostado. Me pareció interesante y puse un dos billetes de cinco junto al reloj. - ¿Qué nivel da a sus dudas? – Preguntó. La mujer había cerrado los ojos y a la vez situaba sus manos extendidas a ambos lados del reloj de arena. - ¿Puedo preguntar sin ningún tipo de tabúes? – Respondí. Cerró los puños abriendo los ojos, me miró mientras se le formaba una arruga en su frente. - Entiendo que tiene que ver con el sexo – Aseveró. Ahora la arruga se me formó a mí, lo había adivinado en ...
... parte, la cuestión no era el efecto, era la causa. - Sí, y no se trata de nada vulgar, es algo diferente sobre todo por la causa, aunque me preocupa el efecto – hice una pausa, pensaba lo que iba a decir a continuación -, ya que puedo haber hecho otras cosas y no saberlo. - Haga su pregunta – Su tono fue más suave. Y de nuevo cerró los ojos extendiendo sus dedos. - Dormido follo, es decir, despiertos hemos follado sin medida del tiempo, y una vez dormidos, vuelvo a follar a la mujer que tengo a mi lado, en la madrugada. Sus dedos se juntaron y pusieron en posición vertical al reloj de arena de colores. - ¿Siempre? – Preguntó bajando el tono de voz. - No, ocurre de vez en cuando y no importa si es invierno o verano. Aunque ignoro las veces que ha ocurrido, ya que puedo haberlo hecho y ninguno de los dos despertarse. - ¿Lo controla? - No. - ¿Ha llegado a alguna conclusión? - No. - ¿Daña a la mujer en ese proceso? - No. - ¿Se quejan? - No, solo se sorprenden. Una de ellas con cierta guasa me dijo si no había tenido bastante, yo en mi defensa le respondí que me había quedado con hambre, y repetimos jugada, dijo que mejor despierta, al menos llevarse algo que a la boca. - ¿Tiene recuerdos de esos instantes? - Algunos y difusos, se trata de los momentos posteriores a la penetración, cuando nuestros cuerpos se ajustan. Ese tú en mí, que una de ellas me susurraba al oído apretándose más, como si quisiera fundirse en mi cuerpo, ese ...