1. El exhibicionismo tiene un precio


    Fecha: 22/07/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: remyvelez, Fuente: CuentoRelatos

    Hola. Como os comenté en mi anterior relato, soy un chico morboso y vicioso al que le va todo en el sexo. Os cuento en esta ocasión una experiencia que tuve unos meses después de la anterior, cuando yo estaba a mitad del instituto, ya mayor de edad, claro.
    
    En esos años yo tenía un follamigo algo mayor que yo, unos 30, llamado Paco y que trabajaba en una tienda de ropa en Murcia. Una de las cosas que más me gustaba hacer era llamarlo a la tienda cuando estaba cachondo e ir contándole como me masturbaba, describiéndole con detalle como me desnudaba, como me metía alguna cosa por el culo y la chupaba y gimiéndole al oído mientras me corría salvajemente. Me encantaba ponerlo así de cachondo, especialmente cuando tenía algún cliente en la tienda y no podía hablar libremente.
    
    Ese verano, como yo estaba en la playa y no lo veía apenas, lo llamaba con más frecuencia y al tener poca gente en la tienda, él se lanzaba más a decirme burradas. Conocía perfectamente mi vena exhibicionista y le encantaba que yo me exhibiera porque me pongo a mil y hago casi cualquier locura en ese momento. Cuando le llamaba por teléfono me empezó a pedir que me asomara a la ventana así desnudo como estaba. No pasaba nadie y yo me calentaba aún más.
    
    Como yo le seguía el juego, un día que mis padres estaban bañándose en la playa le llamé y me dijo que me saliera al jardín trasero, mientras desnudo me pajeaba con él. Mi patio da a otros patios, con lo que salvo que alguien estuviera mirando por la ...
    ... ventana no creía que me viera nadie. Me tumbé en el césped y empecé a masturbarme mientras Paco me decía guardadas. Yo desnudo, a la vista de cualquiera que pudiese mirar, estaba cachondísimo. Paco me ordenó, ya no pedía nada sino que me mandaba, que me empapara con la manguera:
    
    - Ahora ponte de rodillas y abre lentamente el grifo -me decía-. Siente cómo te va cayendo e imagina que es mi meada en tu cara viciosa. Déjala caer por todo tu cuerpo y frótate con ella como si fuera mi lluvia dorada. Así, siente como cae hasta tu culo y tu polla, gímeme al oído, que yo te oiga…
    
    Estaba yo cachondo y en celo, con el riesgo de que me pillaran mis padres, luciéndome desnudo y sintiendo el agua tibia cayendo por mi cuerpo, empecé a gemir cada vez más mientras me masturbaba. A través del altavoz del teléfono Paco me ordenó que mamara la manguera como si fuese su polla, así de rodillas, a la vez que me decía lo puta que era y le hacía una mamada a la manguera como si fuese una polla que no paraba de manar orina. Yo me masturbaba furiosamente, me corrí de forma brutal y me desplomé en el suelo, mientras Paco me despedía llamándome su putito de instituto.
    
    Y así, tumbado y empapado, con la polla aún latiéndome y lleno de semen, me doy cuenta de que uno de mis vecinos me estaba viendo. Me quedé parado de la impresión y me metí a casa rápidamente, con un susto gigante. Se trataba del nieto de mi vecino, un chico al que apenas conocía, algo mayor que yo, de unos 19 ó 20, con el que yo no ...
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