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El exhibicionismo tiene un precio
Fecha: 22/07/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: remyvelez, Fuente: CuentoRelatos
... mano y le dije: - Tienes que irte, rápido. Sal ahora y no te verán. Me fijé entonces que su polla aún seguía dura y mis ojos no podían quitar la vista de ella. Él era consciente y tocándosela negó con la cabeza, "Aún no he terminado". "¡Está loco!" pensé yo. Pero él cogió mi mano y la puso en su polla. Empecé a masturbarle mientras mi padre me decía desde abajo que qué tal la mañana. - Bien, aquí tranquilo -contesté yo con la voz algo ronca. No podía dejar de tocar esa polla aún húmeda, y él lo sabía, así que durante varios instantes que oí a mis padres ducharse, lo seguí masturbando allí de pie, tras la puerta de mi cuarto. Estaba hipnotizado y el morbo de la situación empezaba a ponerme cachondo, mezclándose con ese miedo a que te pillen y al hecho de tener la polla de un tío en mis manos mientras mis padres estaban en el piso de abajo. Cuando el vicio me venció definitivamente y estaba cachondísimo de nuevo, me arrodillé ante él y empecé a tragarme su polla como si no hubiera mañana, con un hambre ansiosa. Había decidido que ese tío se iba a correr en mi boca mientras mis padres me preguntaban qué quería comer. Mi padre me sugirió pedir pizza y yo, sacándome la polla de la boca, le contesté que me parecía genial. Y acto seguido volví a metérmela. Mi vecino estaba flipando, pero seguía follándome la boca silenciosa e intensamente. Una parte oscura de mí quería que me pillaran, que mi padre viera la puta viciosa que podía llegar a ser su hijito pequeño, ...
... como se comía una polla entera hasta la base, llorando de arcadas, y pedía más y más fuerte. Me restregaba esa polla por la cara como una perra en celo para coger más fuerzas y seguía. Notaba que ellos se movían por la planta baja y los nervios de la situación me llevaban al cielo. Y a mi vecino también, porque cada vez me daba más fuerte y sus gemidos eran más profundos. Yo me masturbaba extasiado y de repente sentí como empezaban a salir los chorros de su corrida en mi boca. Y seguí chupando y chupando hasta que dejó de salir. Y entonces mirándole a los ojos me la tragué toda. Él me dio un cachete en la cara, como a un niño bueno y yo empecé a correrme en el suelo entre espasmos de gusto y gemidos disimulados. Su polla empezaba a flaquear, así que se la limpié de cualquier resto con mi lengua y luego él se puso el bañador. Yo seguía de rodillas con mi corrida en el suelo mirándolo. Con su dedo me señaló la leche y comprendí que tenía que limpiarla también. Lo hice con los dedos y me la tragué entera. Mientras, mis padres me decían que bajara a poner la mesa para comer. Él me dijo "Tú ya has comido" y abriendo mi ventana que daba al patio, salió, haciendo equilibrios por el techo del trastero y saltó a la calle. Yo fui al lavabo, me vestí y lavé y bajé sonriendo a mis padres para preparar una ensalada. Con mi vecino tuve algún encuentro más, pocos, pero a menudo lo veía en la ventana y le dediqué varios de mis espectáculos. Bueno, espero que fuera él, claro. Un ...