1. Rosa, una empleada ejemplar


    Fecha: 27/07/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... última vez sucedió en mi casa, a la que ella fue acompañada de su hijo, con la excusa de darle un dinero. Pasamos a mi habitación, donde esta vez le pedí que ambos nos desnudáramos. No quería lo incómodo de la vez anterior. Fui besando sus enormes tetas hasta llegar abajo. Lamí todos sus jugos, incluídos los que resbalaban por su entrepierna. Ella me devolvió el favor, tragándose todo el líquido preseminal. -Lo hace muy bien Rosa. Chúpeme todo como yo le chupé hasta la última gota. Subí encima de ella, moviéndome con frenesí y lujuria, lanzando lascivia e improperios sobre ella. -¿Así se la cojía su marido antes?. ¿Le gusta mi pija?. Rosa hacía como que no escuchaba. -Sea bien puta conmigo y tendrá lo que quiera. Quiero que esto recién comience. Luego, le ordené que me montara. Lo hacía muy bien, muy delicioso. -Me voy a enamorar de usted, Rosa, si se sigue moviendo así. Me hizo el gesto de que me callara. El ruido de la cama empezó a ser infernal. Viendo las tetas desplegarse sobre mis ojos, me calentaba a mil, a lo que se sumaban sus incipientes gemidos, señal de su disfrute. Sus gemidos eran ya fuertes. Al cabo de unos minutos, le pedí: -Rosa, por favor, páreme el culo. Accedió. Comencé a ...
    ... introducir mi pija en sus buenas carnes, quería penetrarla analmente, con lo que le introducía mis dedos para que vaya dilatándose. En ese vaivén casi desquiciado, Rosa escupía torrentes de flujo. Era impresionante lo que eyaculaba. Ríos de flujo. Cuando estuvo preparado, hundí el miembro en su estrechez, generando un gigantesco suspiro suyo. Poco a poco fui abriendo caminos, pasando del dolor al placer. Rosa estaba transpirada, excitándome aún más. -Quiero perforarle el culo, romperle bien el pero señora, le dije. Es una guarra Rosa, una putona. Se la voy a dar toda. Hasta el fondo. Ella respondía sí, sí, sí en una pronunciación agónica. Pronto afirmé: -Voy a desvaciarme en usted, todo mi ser en su interior. No aguanto más. Estaba recaliente y fui dejándole hasta la última gota en su ano, lo que la hizo temblar. Se movía con mi pija adentro suyo. Quiso más. Los restos hice que me los limpiara con la lengua. Fue tan intenso como delicioso. Al salir de mi cuarto, lo vimos al niño jugar a la pelota en la galería. Al tiempo, me abrí de la sociedad con mi amigo, por tener otras ocupaciones. No quise molestar más a Rosa, sentí que había invadido algo impensado, aunque lo vivido me haya dejado un buen recuerdo. 
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