-
Las desventuras de Elena (9)
Fecha: 29/07/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... todo lo que se te ordene? -Sí… sí, Ama Julia… no me… no me pegue… -gimoteó la esclava ¿Sabés quién es Wanda, Puta? -Sí… la señorita Wanda… -musitó Elena y Julia volvió a reír: -¡Perfecto, Puta ¡perfecto! Ahora ponete en cuatro patas. Y Elena obedeció sin vacilar. Julia aplaudió, perversamente entusiasmada con el resultado del tratamiento aplicado a su esclava y abandonó la celda para ir al encuentro de Wanda, que estaba en sus dependencias del sector celdas. -¡Es impresionante! ¡Impresionante, Wanda! ¿Ya la viste a Puta? Ése es su nombre a partir de ahora. -No, no quise verla antes que vos, Julia, que sos su Ama. -Te agradezco tu delicadeza, querida, pero ahora que yo ya la vi te pido que le eches un vistazo. Es un perfecto animal hembra, con cerebro mínimo. Quiero que volvamos a organizarle una buena cogida por varios machos. Por muchos, querrás decir… -¡Sí, por muchos! –se exaltó Julia. -Escuchame, vamos a organizar eso como un show al que invitaremos a todos los integrantes del Club, hombres y mujeres. Que los hombres la cojan y las mujeres disfruten del espectáculo. -¡Maravilloso! –se exaltó Julia y convinieron que la organización del show quedaría a cargo de la guardiana. -¿Cuántos machos hay en el Club? -Veintidós … -¡Veintidós vergas va a tragar esa noche por la concha y por el culo! ¡va a quedar destrozada! -¿Te importa? -No, claro que no, ya logré de ella todo lo que quería y más… -dijo Julia, que pareció pensar ...
... durante un instante y luego agregó: -¿Sabés una cosa, Wanda? Si esa noche la destrozan y termina entre las bestias sería para mí la frutilla del postre… En cuanto puedas andá a ver a Puta, vas a quedar fascinada. Le enseñé a tenernos miedo a las dos y que tiene que obedecernos. Está hecha un animal doméstico atemorizado. ¡Una belleza! -Sí, querida, en cuanto te despida la veo. ¿Vamos? -Vamos… -y ambas se dirigieron hacia la salida de la mansión. De regreso, Wanda llamó al Sumo Regente para ponerlo al tanto del estado mental de Puta y de lo que iba a organizar para ella. El vejete aprobó la idea y dejó todo en manos de la guardiana que sin demora y ganada por la curiosidad se dirigió a la celda de quien había sido Elena. Puta estaba echada en el camastro cuando el ruido de la llave girando en la cerradura la sobresaltó y el miedo se hizo expresión en su rostro al ver a Wanda que portaba en su mano derecha un rebenque de campo. -Arriba, Puta. –ordenó la guardiana y Puta se puso de pie recordando en un pliegue de su memoria animal que tenía que obedecer. -Muy bien. ¿Sabés lo que es saludarme? Puta negó con la cabeza: -Cada vez que yo entre acá vas a decirme “hola, señorita Wanda” … -Hola, señorita Wanda… -Y cada vez que entre tu Ama vas a decirle “Hola Ama Julia” -¿Entendiste? -Sí, señorita Wanda… -contestó Puta después de un momento en el que pareció tratar de meter en su disminuido cerebro lo que acababa de escuchar. -Muy bien, animal, ahora ...