-
El esclavo de las muchachas del barrio
Fecha: 31/07/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: pompita, Fuente: CuentoRelatos
... boca así agarrando entre mis dientes sus sandalias a las que le iba sintiendo el olorcito de sus pies, mientras descalza, iba ella toqueteándome los huevos y la pija haciéndome ir dando corcovos y retorciéndome en el sentir atroz de las cosquillas que me iba así haciendo, largándose ella las más socarronas de sus carcajadas estridentes. El cuerpazo inmenso y hermoso de la Marina, sus peso sintiéndolo yo encima mío y sus gordas piernas ahí a un lado y otro de mi cara viéndolas yo colgar desde mis hombros al ir ella en mí montada, eran como un excitante sexual que me multiplicaba aquella creciente calentura en la que estaba yo como un animal poseído, y pronto los orgasmos comenzaron a invadirme en caravanas locas, y por mi verga comenzaron a aflorar los chorros de leche saltándome al aire desde la punta de mi chorizo atrapado entre los pies de la Marina que se largaba las carcajadas haciéndome acabar pajeándome con sus pies. Aquello, estaba ya, siendo el comienzo de una gorda cosa donde yo, iría a desembocar en una loca consecuencia de situaciones donde la Marina iría a decidirlas a su más completo antojo. Iba la Marina con su celular filmando todo lo que me estaba haciendo, y dirigiéndoselo a sus amigas vecinas también del barrio, comenzaron todas a aparecer a las carcajadas, para sumarse a la ...
... orgía aquélla en la que yo, iba a ser el juguete de todas. Era cosa como de película oír cómo se escuchaban las carcajadas de las chicas que por entre el bosque nos buscaban sabiendo ya lo que estaba pasando. Y cuando aparecían encontrándonos... aquellas carcajadas que se multiplicaban en sonoridad femeninamente grotescas festejando tal cosa. Era... el comienzo de la cosa gorda que les decía. Comencé a ser el juguete de todas, y poseído por una caliente avalancha de deseo masoquista por entregarme sumiso y feliz a todas ellas, comenzábamos ellas y yo ahí, aquella loca relación de ser yo el continuo objeto de todas, y todas mancomunadas en esa complicidad de tenerme para ellas como el esclavo conquistado. La Marina les contaba con lujos de detalles cómo había logrado capturarme descubriéndome en aquella loca costumbre, y todas se largaban las carcajadas mirándome despiadadamente burlonas. Yo... mudo ahí ante todas: desnudo por completo y con mi chorizo vibrando por las calenturas que me provocaban las cosas que entre todas a vivas voces hablaban comentando mi situación. -"Ahora te vamos a traer siempre aquí para hacerte cosas, y vas a ser el juguetito caliente de todas nosotras, y serás nuestro esclavacho eterno ¡y ése será tu destino!" -Me decían. ¡Las carcajadas de todas, coronaron aquello!