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Un profesor, una alumna y un colegio católico
Fecha: 01/08/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Xander_racer2014, Fuente: SexoSinTabues
... colegio, sola. Es decir, nadie más va para ese lado. Como yo andaba en coche, podía llegar antes que ella, de modo que al final de la jornada, salí presuroso hacia ese lugar. Al llegar me estacioné a prudente distancia y cuando la vi llegar, antes que el semáforo la habilitara a cruzar la calle, lentamente avancé en mi coche, de modo que cuando ella llegaba a la parada del bus, yo bajaba del auto unos metros más atrás, para no obstaculizar la parada. Ella me vio y me siguió con su mirada. Yo evitaba el contacto visual, aunque de reojo la seguía atentamente. Compré cigarrillos en el kiosco y volteé hacia ella, mirándola fijamente. Tímidamente me saludó y yo le hice una seña con mi mano indicándole que viniera hacia mí. Sin decir palabra obedeció y como había un par de personas más que estaban cerca le susurré al oído que me acompañara a mi coche, que tenía que decirle algo importante. Nuevamente obedeció en silencio y caminamos juntos hasta el vehículo. Le abrí la puerta, entró y yo di la vuelta para ingresar por el lado del conductor. Finalmente ahí estaba ella, en mi auto justo a mi lado. Se sentó ladeada hacia mí. Se veía hermosa. Su falda corta del uniforme me permitía el espectáculo de esas piernas que yo adoraba. Su cabello rubio brillaba como iluminando aún más la blanca piel de su rostro de niña bonita. Su camisa blanca ajustada ayudaba a destacar la prominencia de sus pechos exquisitamente desarrollados, pero lo que más me llamaba la atención era su actitud. ...
... Silenciosa, obediente, pero ya no tan tímida. No miraba hacia abajo. Me miraba directo a los ojos, como manifestando sumo interés en lo que yo iba a decirle. Esto no lo esperaba, así que reflexioné un momento y le dije: - Lo que tengo para decirte es muy importante, pero podría extenderse un poco. ¿Tienes apuro? ¿Debes llegar a alguna hora señalada? - No -respondió con seguridad- En casa no hay nadie y a mi madre no le importa dónde estoy o con quién… - En ese caso te invitaré a almorzar. Conozco un lugar muy lindo y tranquilo donde podremos hablar y luego, si lo deseas te puedo llevar a tu casa. - De acuerdo – dijo – y se acomodó mirando hacia adelante, como si fuera algo que había estado esperando. Comencé la marcha mirando hacia delante obviamente, pero de cuando en cuando, mi visión periférica me permitía percatarme que había una sonrisa en su rostro. No era cualquier sonrisa. Era bastante disimulada, pero era la sonrisa de alguien que consigue algo, que se sale con la suya. Empecé a entender que el inusual diálogo de la mañana no había sido casual. Ella quería llamar la atención… mi atención. Recordé que la mayoría de mis alumnos estaban para el rock and roll y para matar el silencio, puse un compacto de los rolling stones. Su sonrisa se hizo más patente. - ¿Te gustan? - Me fascinan… Dicho esto dejé que la música hiciera lo suyo mientras yo me dedicaba a calcular cada palabra que le iba a decir. Tenía la impresión de que en realidad no importaba, porque Cecilia parecía estar ...