1. Lo que hubiera sido (Tercera y penúltima parte)


    Fecha: 16/08/2020, Categorías: Gays Autor: Cold_P, Fuente: CuentoRelatos

    ... soy… inquieta y muy caliente…
    
    -Una zorra –le interrumpí.
    
    -Una zorra –me concedió sonriendo con lujuria, pero al instante me miró a los ojos completamente seria– Y te amo más por dejarme serlo. Pero por nada del mundo quiero perderte y si eso me hace perderte…
    
    -No me vas a perder Elena –le aseguré. Estaba completamente en confusión interna, pero la amaba con todo mi corazón, así que decidí ser honesto con ella– Discúlpame si me enojé y me comporté mal contigo. Lo de anoche fue…
    
    -¿Demasiado? –intentó adivinar, pero dio en el clavo.
    
    -Creo que si… No sé qué decirte –me encontraba sin palabras– No te voy a decir que no me molesta o incomoda, porque te mentiría. No obstante, al mismo tiempo me excita, pero más importante, quiero hacerte feliz en cualquier manera que sea posible.
    
    -Ya lo haces –me aseguró.
    
    -Creo que lo mejor será que dejemos ese tema pendiente y nos concentremos en nosotros mismos –propuse.
    
    -¿A qué te refieres?
    
    -Quiero decir que, por el momento, no me engañes –le dije mirándola a los ojos.
    
    -Por supuesto –convino alegre y se acurrucó junto a mí.
    
    -Y si puedo añadir algo, discúlpame –agregué aún preocupado por su estado físico, que, dicho sea de paso, era deplorable– si hay algo que puedo hacer para curarte o…
    
    -Sólo ya no más golpes por un par de semanas –me tranquilizó y se incorporó para dirigirse hacia el baño nuevamente– también te pediría que me dejes descansar los hoyos unos días.
    
    -Faltaba más mi amor –le aseguré, pero noté ...
    ... la mirada de ella que se posaba en mi inhiesto miembro, el cual intenté ocultar sin mucho éxito. Sonrió.
    
    -¿Y eso? –preguntó divertida.
    
    -No sé –atiné a decir.
    
    -Bueno –dijo con picardía mientras se acercaba y se quitaba la toalla que cubría su desnudez– siempre se puede hacer una pequeña excepción.
    
    -¿No te va a doler si lo hacemos? –Pregunté con miedo al ver con mis propios ojos el recuento de los daños en ese bello cuerpo– No te preocupes, se me baja en un ratito –intenté persuadirla, pues en realidad se veía bastante mal.
    
    -Si la que quiere bajártelo soy yo –me dijo apartando la sábana que me cubría– además mi boca funciona perfectamente…
    
    Ese día, lo pasamos en un spa, comiendo y disfrutando de los hermosos paisajes de aquél paraíso terrenal. Al día siguiente volamos de regreso a la Ciudad de México para dejar listos los últimos detalles antes de partir hacia Tijuana.
    
    Cerca de siete meses y toda una travesía después por fin nos encontrábamos instalados en la casa construida y diseñada por mi esposa. La verdad es que era una maravilla. Lujosa, sin ser ostentosa. Funcional y estéticamente muy agradable. Moderna y ecológica (esto último a petición mía). Yo mandé instalar paneles solares, un boiler solar y algunas cosas similares. En resumen, era un sueño. Sin embargo, la mayor sorpresa de la casa me la dio Elena el viernes de la primera semana que nos mudamos al, ahora, oficial “nidito de amor”.
    
    Elena me esperaba en la asombrosa cocina con un 12 de indio ...
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