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Lo que hubiera sido (Tercera y penúltima parte)
Fecha: 16/08/2020, Categorías: Gays Autor: Cold_P, Fuente: CuentoRelatos
... recién abierto y completamente helado. Vestía el mismo vestido que le vi cuando le propuse matrimonio y alcancé a notar que, de nueva cuenta no llevaba bra. -Hola mi amor –me saludó con una fuerte carga sexual en sus modos y su sonrisa-¿Cómo te fue en el trabajo? -Cansado –respondí con una sonrisa curiosa– pero feliz de que sea viernes. -Esa es la respuesta que esperaba escuchar –me dijo con lujuria. Se acercó a mí y me besó de una manera completamente indecente. Noté el sabor del alcohol en sus labios y lengua y no pude evitar sonreír- ¿Quieres que te quite lo cansado o que te canse más? –inmediatamente me volvió a besar. -¿A qué debo esta cálida bienvenida? –pregunté en cuanto rompimos el beso, lo cual no fue sino hasta casi 3 minutos y mucha lengua después. -Hoy te voy a dar una sorpresa –me soltó dándole un buen trago a su cerveza que estaba a medio acabar y tendiéndome una nueva. -Pues más vale que incluya sexo, porque ese beso ya me prendió mi amor –le advertí juguetonamente mientras abría mi cerveza. -Oh, claro que incluye sexo mi amor, mucho sexo para lo cual es que te voy a dar esto –me ofreció una pastilla de azul. -¿Y esto? –pregunté confundido y, siendo honestos, un tanto ofendido. -¿Confías en mí? –me preguntó sonriente. -Mi amor, tú me puedes violar si quieres –le respondí. -Es curioso que me des esa respuesta –dijo ahogando una carcajada– Entonces tómatela y ayúdame a ponerte esto –me ordenó y me tendió un pedazo de tela ...
... que inequívocamente tenía la función de taparme los ojos. -Muy bien… -acepté no muy convencido del todo. Tragué la pastilla y me coloqué la venda en los ojos. Mi visión se oscureció completamente y quedé a merced de mi esposa. Ella me volvió a besar con furor y lascivia. Me agarró el paquete por encima del pantalón y tomó mis manos con las suyas. Rompió el beso y me guio dulcemente hacia lo que, según mis cálculos era el cuarto de lavado. Escuché leves movimientos y un esfuerzo por parte suya, para después volver a tomar mi mano y guiarme en la oscuridad que me envolvía. -Ten cuidado, hay escaleras –me previno y continuó con su guía. Bajé cerca de diez escalones y me envolvió un silencio total. Si mis oídos de músico no me fallaban, estábamos en un cuarto a prueba de sonido (muy similar a lo que sucede cuando se entra a un estudio de grabación). Avanzamos unos cuantos pasos y me pidió que me quedase parado. -¿Estás seguro que confías en mí? –me preguntó nuevamente, aunque, en esa ocasión, con un poco más de seriedad que me hizo dudar un poco; sin embargo, me dejé llevar y me abandoné a lo que pudiera suceder. -Por supuesto Elena, soy completamente tuyo. –le aseguré un tanto nervioso. -¿Seguro, seguro? –insistió. -¡Oh pues…! -protesté– ¡que si chingada! -Bueno, no hace falta que te enojes –me calmó y al notar que estaba por quitarme la venda me dijo– no mi amor, por favor no te la vayas a quitar hasta que yo te diga. -¿Perdón? –dije un tanto ...