1. Lo que hubiera sido (Tercera y penúltima parte)


    Fecha: 16/08/2020, Categorías: Gays Autor: Cold_P, Fuente: CuentoRelatos

    ... indignado.
    
    -Ándale, sígueme el juego un poco –me rogó.
    
    -¿Qué piensas hacerme? –le pregunté y sonreí al creer conocer el lugar donde me encontraba.
    
    Si mi intuición era correcta, nos encontrábamos en el sótano acondicionado para el disfrute sadomasoquista que le había ordenado construir. Ella fue muy misteriosa al respecto y no me permitió preguntar o ver nada, pero me aseguró que no había olvidado eso. Yo la dejé hacer confiando plenamente en sus conocimientos y gustos. Por lo tanto, al estar ahí, mi ansiedad enloqueció y moría por visualizar el resultado y, por supuesto, estrenarlo.
    
    -Por favor, si te dejas hacer, te prometo que te va a gustar –me suplicó.
    
    -Te recuerdo que yo quise hacer lo mismo cuando te pedí matrimonio y me lo impediste –le reproché.
    
    -Ándale –rogó– Te prometo que se va a compensar mucho con la sorpresa que te tengo preparada –dijo y al oír mi suspiro negativo volvió al ataque– Ándale, ¿sí?
    
    -Está bien –convine tras varios suspiros y después de meditarlo un par de minutos.
    
    -Pero tienes que dejarte hacer y obedecerme un poquito, ¿va? –dijo en un tono aún de ruego, pero sabiéndose triunfante.
    
    -Lo que sea, que sea ya –expresé tajante– si no, voy a cambiar de opinión.
    
    -Ese es mi güey, carajo –expresó con alegría y orgullo.
    
    -Más te vale que no te pases –le advertí con cierto temor.
    
    -Son no más dos cositas y no más un ratito –soltó jubilosa y al escuchar eso me imaginé muchas cosas que hacían que un frío glaciar me ...
    ... recorriera la espalda– Quítate la camisa sin moverte la venda de los ojos –me ordenó y obedecí al instante.
    
    -Listo.
    
    -Ahora préstame tus manos.
    
    Le tendí mis manos mientras escuchaba un sonido de cadenas moverse. Presa del pánico, me contuve y sostuve mi palabra, pese a que me encadenó a algún artefacto que me inmovilizó las manos y las mantenía estiradas hacia arriba.
    
    -Ahora estás a mi merced –dijo con crueldad y justo cuando iba a protestar me interrumpió– pero no te preocupes mi amor, sólo quiero jugar un poco contigo y darte una sorpresa.
    
    Se acercó a mí y me besó apasionadamente. Lentamente me fue besando la barbilla, el cuello, el pecho, hasta que llegó a mi pantalón. Suavemente lo desabrochó y me despojó de él, así como de mis zapatos y calcetines. Quedé en bóxer y con la verga apuntando al cielo. La tela me estorbaba. El hecho de no ver nada y que ella, conforme quitaba las prendas alternara besos y caricias, me estaba volviendo loco de placer. Era algo nuevo y delicioso. A veces me besaba la espalda y eso me hacía estremecer.
    
    Había instantes en que se despegaba de mí. Me dejaba en la oscuridad total para después besarme el cuello o la espalda. Se volvía a despegar. Me dejaba sólo unos instantes o a veces minutos. Después sentía sus labios o sus manos nuevamente sobre mí. En ocasiones, me soltaba una buena nalgada. Yo disfrutaba enormemente con todo aquello.
    
    -Ahora te voy a privar tantito de otro de tus sentidos –me previno.
    
    Sin poder hacer nada para ...