1. ALFREDO Y LA SESIÓN DE TARDE EN UN CINE DE BARRIO


    Fecha: 17/08/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DS{eli}, Fuente: SexoSinTabues

    ... niño y otra para el abuelo. -¡Vosotros, no os mováis de aquí!- ordenó a los dos y la cola siguió avanzando de manera que saltaban los asientos de los tres para ocupar el que estaba libre al otro lado de ella. El niño estaba temeroso y desconcertado. Le cogía de la mano al abuelo, como pidiendo protección, pero al mismo tiempo se quedaba callado y embebido con todo lo que pasaba allí mismo, junto a él. Era sin duda un niño crecido en un ambiente amoral y libertino, que ya había vivido mucho en su propia casa, pero no con aquel tratamiento de prostitución abierta a todo el mundo y mediante fórmulas y rituales establecidos que sometían a cualquier hombre, como él al fin y al cabo, a una mujer que era como su madre o sus hermanas. Empezó a ver que todos los hombres, jóvenes o viejos, acababan corriéndose en manos de la hembra y de pronto pensó, con sobresalto, que él aún no se corría. En charlas de pandilla ya habían hablado del tema y su propia madre le había comentado que pronto se correría y se haría hombre. Pero lo que verdaderamente le preocupaba es que aquella mujer le pidiera correrse como hacía con todos los que pasaban por sus manos. ¿Qué pasaría si llegado el momento él no pudiera? Le dijo muy por lo bajito al abuelo, casi dentro del oído, para que nadie más les oyera: -Abuelo, ¿Nosotros también tendremos que corremos? -Si Juanito- contestó este -yo sí, pero si tú no puedes no pasa nada, ella lo comprenderá. Esto le tranquilizó bastante y también le alegró, porque a ...
    ... pesar del apuro y de todos los pesares él no hubiera querido perderse el espectáculo de aquella bellísima mujer sacando leches a todo el mundo. Pasados los primeros minutos, la hembra decidió iniciar una seducción muy especial para el niño. Subió su falda destapando el culo y se inclinó hacia el hombre que estaba manipulando, de manera que la belleza irresistible de sus nalgas, de redondeado volumen, carnes prietas y piel tersa, quedaron completamente a la vista de sus ojos, tan tiernos como observadores. Había pasado por lo menos media hora y siete u ocho hombres y ella no había dejado de enseñar el culo al pobre niño que estaba con unas ganas locas de tocarlo y besarlo como le permitía su madre cuando se portaba bien, pero nunca se hubiera atrevido con una mujer de tanto poder, que hacía con los hombres lo que quería. Ella sabía muy bien que era demasiado para la lívido de un niño, pero contaba con su timidez y su miedo para que resistiera. Tenía que conseguir que la fiebre sexual que el niño estaba viviendo pusiera por fin en marcha sus inexpertos testículos y se atrevieran a dar una pequeña perla de semen primerizo. Para ella era un nuevo reto y estaba dispuesta a conseguirlo. Finalmente, cuando creyó que el chaval estaba a punto, se volvió hacia el chiquillo levantando la falda, ahora por delante, mostrándole su sexo en todo su esplendor, al tiempo que sacaba sus pechos por encima del escote. En casa aquello quería decir que su madre le daba permiso para que mamara de sus ...
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