1. ALFREDO Y LA SESIÓN DE TARDE EN UN CINE DE BARRIO


    Fecha: 17/08/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DS{eli}, Fuente: SexoSinTabues

    ... entre cabrón y cabrón. La leche corrió abundantemente en primeras exigencias, acompañada claro está, por el inevitable castigo, pero como el niño continuaba sin ofrecer el tesoro que todo el mundo estaba esperando, su primera gota de semen, se comenzó la rueda de segundas leches, mucho más atormentadas y difíciles, que fueron introduciendo en su cabecita el terror y la angustia. Al niño se le hizo evidente que ahora era cuestión de correrse o sufrir la furia de la Reina del local y comenzó a concentrarse en la ida. Todo su cuerpo tembloroso y recalentado estaba esforzándose con desespero y furia en medio de lágrimas, gritos y sollozos. Por fin, unos expertos azotes en el culo de quien había arrancado ya con antelación un buen número de leches virginales, le encendieron una especie de fuego interno que arrancando del rincón más recóndito de sus cojones, fue avanzando hasta la punta del capullo en un trayecto lleno de sensaciones casi delirantes y del todo inexplicables. Dicen que la esclavitud sexual a la hembra dominante es una forma de morir como otras muchas, pero existe una diferencia importante, porque el profundo sentimiento de inferioridad del macho humillado, unido al intenso goce producido cuando se obtiene después del sufrimiento, conducen poco a poco, pero inevitablemente, al camino de la autodestrucción puesto que se busca el mayor castigo posible para obtener, de esta manera, el mayor goce posible. Así pues, la diferencia radica en que, en este caso, se trata de ...
    ... un sacrificio deseado. Alfredo no se decidió a vivir en el “agujero” hasta que oyó decir a otro esclavo que la mujer mata, pero no como el verdugo, mero brazo ejecutor de los designios de otro, sino como los dioses, que aceptan la inmolación de los mortales como ofrenda agradecida a su superioridad. El chico tenía a aquella hembra poderosa instalada en medio de su cerebro. La había convertido en el estímulo de todas las sensaciones más dependientes de su ser y la había entronizado como Diosa por la que sabía que tenía que morir. Alfredo era ya, en plena juventud, el más perfecto de los esclavos. Por supuesto, el trabajo que con su tío había comenzado a los 17 años, poco antes de conocer a la diosa, fue abandonado, y ahora ya con 19, sabía que nunca volvería a un trabajo “normal”. Pero, entre tanto, el escándalo de los cines de barrio como auténticos prostíbulos de toda la sociedad, había llegado a preocupar al propio poder, que los había tolerado de principio como un desahogo de penalidades y una verdadera escuela de sumisos. Ahora estaban influenciando a sus propios esquemas y cuadros de mando. En poco tiempo, hubo varios casos sonados de personalidades del régimen y de la política o de las fuerzas represoras que habían sido vistos en situaciones difíciles en manos de las que se denominaban las “pelantruscas”. Ya decíamos que a estos cines acabaron acudiendo los poderosos en busca de carnaza y claro, el que va a la fuente, un día u otro se moja. Empezó entonces la represión ...
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