1. ALFREDO Y LA SESIÓN DE TARDE EN UN CINE DE BARRIO


    Fecha: 17/08/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DS{eli}, Fuente: SexoSinTabues

    ... tanto, en medio de ambas mujeres había quedado el macho de turno, recalentado en la larga espera de la cola, seducido por la dueña y maltratado, que ahora, cuando estaba a punto de eyacular, había sido cortado y burlado. Frente a él, el topo, que había recibido la orden de salir, estaba a cuatro patas, como un perro. Las diosas se inclinaron hasta alcanzarse y ordenaron de nuevo: “Topo, a este se la chupas tú, y guarda la leche en la boca hasta que yo te ordene escupirla” Por fin se despidió la visita. Bueno querida, me voy a trabajar, sino, alguna zorra pirata me comerá algún cordero. La cola siguió avanzando y después de media hora le tocó el turno al abuelo. Alfredo no lo reconoció hasta que lo tuvo encima y quedó atónito al contemplar que no venía con el nieto. ¡La que se va a armar! Pensó, con la afición que le tiene mi Ama es capaz de matarlo. El viejo tartamudeaba explicando a la dueña que el niño se fue de la lengua con su hermana cuando le preguntó por qué aquel día, cuando cerraron el cine, habían llegado tan tarde a casa. Como el chaval no quería contestarle, ella le bajó los pantalones para azotarlo con los zorros y cuando vio que tenía las nalgas encendidas se puso como una fiera. - ¿Quién te ha hecho esto? ¡Nadie más que yo puede pegarte! ¡Me cuentas todo ahora mismo o te mato! Puestos a contar, el chico no se dejó nada y al final del relato la hermana gritó: - Cabrona, le has sacado la leche a mi chico porque le has encendido el culo, no por otra cosa, pero ...
    ... era yo quien te lo tenía preparado, yo ¡cabrona! ¡hija de puta! Yo que le he enseñado a obedecer con el culo caliente desde que tenía tres años. El viejo quedó perplejo cuando ella le interrumpió: - ¿Sabes que te digo? que me gusta esa chica. Te perdono si prometes que me la traes. Quiero hablar con ella. Tiene fuerza, tiene intención, sabe lo que quiere y yo necesito que me ayuden a calentar muchos culos y quiero que me ofrezca el suyo. Cuando sabe tan bien que un culo caliente es un culo obediente será porque a ella, alguien, se lo calentaba cuando era niña. ¡Quizás tú viejo zorro! El abuelo bajó la cabeza. - Dime, dime – ordenó ella – No quiero que tengas secretos. Entonces le desabrochó los dos últimos botones de la bragueta para extraerle solo los testículos dejando la polla dentro. Era un efecto sorprendente. Parecía como si el macho hubiera perdido todos sus atributos y solo le quedara la capacidad de sufrimiento y la esclavitud de los huevos. La mujer empezó a masturbarle y golpearle los testículos mientras le ordenaba que confesara. Sabía que bajo aquella presión era imposible toda cautela o disimulo y el hombre explicó, entre ahogos y medios suspiros, con voz entrecortada y sumisa, todo lo que ella quería saber. Ni más ni menos que la historia de sexualidad y dependencias de toda la familia. En efecto, a la chica le habían empezado a calentar el culo cuando en su camita, en vez de dormir, lloraba. Luego quedó la costumbre, el padre necesitaba calentar el culo de la ...
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